Pues lo mismo que miles de jóvenes españoles eslomados de trabajar para no poder tener siquiera un piso.
Es que manda narices que vengan de fuera a exigir derechos, en lugar de exigirlos en su país.
Allí no se atreven, vaya que los apedreen.
La marroquí tiene un bebé de 11 meses y está preñada de otro.
Sin padre ninguno de los dos. Ha cruzado a Ceuta para que los españoles la mantengamos cuando ha sido tan lista de tener dos hijos sin padre que no puede mantener.
Largo a su país.