Después de ver la serie de Fito solo me queda sentir tristeza por el momento musical en el que me tocó vivir. Definitivamente lo mío era lo que sonaba en Buenos Aires, por allá en el 83.
"Jugar a la música es dejarse llevar en un viaje hacia encuentros que conectan.
Es fluir sin miedos abrazando el reto de hacer realidad el sueño de convivir con ella”