- ok lo que necesito es una intro para la serie animada de Scooby Doo
- podemos hacer un temazo?
- o sea, sí, que se yo, necesito una intro nomas
- pero podemos?
- si obvio
EL SAN MARTÍN QUE NO CONOCEMOS.
Su comida preferida era el asado, que casi siempre comía con un sólo cubierto: el cuchillo. Era muy hábil en comer así. Solía morder un pedazo de carne, y como los paisanos, cortaba el sobrante con un cuchillo afilado. ¡Había quienes se maravillaban que no se cortara la nariz!
Conocía mucho de vinos. Y podía reconocer su origen con sólo saborearlo.
Era muy buen jugador de ajedrez, y realmente era muy difícil ganarle.
Se remendaba su propia ropa. Era habitual verlo sentado con aguja e hilo, cosiendo sus botones flojos o remendando un desgarro de su capote, el cual, abundaba de ellos.
Usaba sus botas hasta casi dejarlas inservibles. Más de un vez las mandaba a algún zapatero remendón, para que les hagan taco y suela nuevos.
Predicaba con el ejemplo. El mismo enseñaba el manejo de cada una de las armas, como lo atestiguan las melladuras del filo de su Corvo, inigualable instrumento de enseñanza de la esgrima. Y jamás, daba una orden a sus subordinados, que él mismo no pudiera cumplir.
Era muy buen guitarrista, habiendo estudiado en España con uno de los mejores maestros de su época.
Hablaba inglés, francés, italiano, y obviamente español, con un pronunciado acento andaluz.
Tenía la costumbre de aparecerse por el rancho, y pedirle al cocinero que le diera de probar la comida que luego comería la tropa. Quería saber si era buena la comida de sus muchachos. Y allí mismo, en la cocina, la comía de parado.
Luego de comer, dormía una siesta corta, de no más de una hora, para luego levantarse y volver al trabajo.
Aquella famosa frase Sanmartiniana que dice: "De lo que mis Granaderos son capaces, sólo lo sé yo. Quién los iguale habrá, quién los exceda, no", originalmente era "De lo que mis muchachos son capaces...".
En Campaña, era el último en acostarse, después de cerciorarse que todos los puestos de guardia estuviesen cubiertos, y el resto de la tropa descansando. Y para cuando empezaba a clarear el sol en el horizonte, hacía rato que el General contemplaba el alba.
A 176 años del paso a la inmortalidad del General José de San Martín, recordamos al hombre que cambió para siempre la historia de Sudamérica.
Militar, político y revolucionario, nació en Yapeyú en 1778 y a los 11 años ya había comenzado su carrera militar. Su figura atraviesa nuestra historia y nuestra forma de pensar la independencia, la patria y la libertad.
Hablar de San Martín también es hablar de Juan Bautista Cabral y de los miles de hombres y mujeres que hicieron posible esa empresa colectiva. Es pensarlo más allá del monumento, rodeado de un pueblo que dio su vida por la independencia.
Recordarlo también es volver sobre una pregunta que hoy sigue abierta: qué significa ser libres.
La patria existe y triunfará.
Ilustracion x @NoreSaile
Increíble la relación histórica del argentino con la lluvia, nunca busca un paraguas ni se refugia, simplemente sigue caminando bajo la lluvia, entendiendo que, en algún momento, todo pasa
Un zorrito se sentó frente al mar a mirar a las ballenas, en Puerto Madryn.
Qué PEDAZO DE PAÍS que tenemos, viejo. Bendito sea el día que no dejamos que lo vendan. 🇦🇷
"Leo también le escribió una carta. La leí hoy temprano como la mayoría de los argentinos, entre lágrimas, y rápidamente me di cuenta que ahí estaba todo: el motor de su historia, el amor por el fútbol".
Minuto 81 por @OctaGencarelli.
SHARAP todos los miércoles de 16 a 18.
“Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien.”