Sé aburrido. Vive tu vida a tu manera. Acuéstate a las 9. Levántate a las 5. Come alimentos sencillos. Da paseos de 2 horas. Lee libros de 900 páginas. Evita el drama. El mundo persigue la emoción. Más ruido. Más emoción. Pero tú persigues lo auténtico. Cosas que estén en sintonía con tu alma. Una rutina tranquila. Una mente en paz. Un cuerpo sano. Un círculo pequeño. Una vida privada. Cosas que te hagan sentir como tú mismo. Profundidad por encima del ruido. Siempre...
Los planes que más he llegado a disfrutar siempre han consistido en andar y en hablar. Creo que caminar al lado de alguien, compartir tus pensamientos o sensaciones y que la otra persona haga lo mismo, es de los momentos más íntimos, simples y significativos que llegamos a vivir.
Estamos sobreestimulados y ni siquiera nos damos cuenta. Netflix mientras comemos. Reels en el baño. Música mientras cocinamos. Podcasts mientras caminamos. Consumimos por defecto, no intencionalmente. Sigues llenando cada hueco, y luego te preguntas por qué te sientes aturdido y desmotivado. El aburrimiento y el silencio son los verdaderos motores del crecimiento. Te dan espacio para pensar y crear. Es entonces cuando aparecen las soluciones a los problemas que llevan meses estancados. Deja espacio.