Una leyenda japonesa dice que a veces lo que parece mala suerte es protección. Si pierdes el autobús, quizá evitaste un accidente. Si alguien se va, quizá está dejando espacio para quien sí debe llegar. No todo lo que se pierde es una pérdida
He notado que las personas que leen mucho no necesariamente saben más, pero piensan diferente. Tienen más ángulos para entrar a un problema, más formas de encuadrarlo hasta que algo hace clic. No es conocimiento acumulado, es perspectiva prestada que con el tiempo se vuelve propia. Y eso se nota en conversación, en cómo razonan bajo presión, en la calidad de sus decisiones. Leer es probablemente la forma más barata y accesible de ampliar cómo ves el mundo.