Los hombres pueden trabajar hasta las 2 de la madrugada, levantarse a las 5, estar endeudados, arruinados, solos, y aún así tener fe en que algún día todo saldrá bien.
La profesionalidad, la calma y el saber estar de este currela de la clase trabajadora, en mitad de la tragedia del descarrilamiento de trenes en Adamuz (Córdoba).