Seguimos observando con inquietud lo que ocurre en diversos países devastados por la guerra y la violencia. No olvidemos a quienes sufren y mueren a causa de los conflictos y, al generoso compromiso por la #paz, unamos también nuestra oración constante.
Jesús enseña que en el mundo conviven el bien y el mal, el trigo y la cizaña, y que no corresponde al ser humano arrancar o juzgar antes de tiempo.
La cosecha es el momento final, cuando Dios, con sabiduría perfecta, separará lo verdadero de lo falso, lo justo de lo injusto.
Dios prefiere la pequeñez, signo de su amor discreto, que nos deja libres para acogerlo o rechazarlo, que busca abrirse camino incluso en medio de la cizaña, que actúa de forma escondida e invisible como la semilla más pequeña de todas y fermenta dentro de la masa sin hacer ruido. #EvangelioDeHoy (Mt 13,24-43)
La @IglesiaMexico presentó la guía de oración para rezar por la paz este 19 de julio, tercer domingo del mes, y para “acompañar a los que sufren y padecen a causa de la guerra, de la violencia y de todo aquello que atenta contra la vida humana”. https://t.co/XEmoXSj7UJ
Jesús nos muestra que no siempre la respuesta al ataque es la confrontación. A veces, la verdadera fortaleza está en saber retirarse para continuar la misión sin distraerse en pleitos.
Al ordenar que no lo dieran a conocer, Jesús nos recuerda que las obras hablan más que la fama.
Mons. Munilla ante la final del Mundial: No confundamos nunca un balón con el sentido de la vida⚽😇
El Obispo de Orihuela-Alicante (España), Mons. José Ignacio Munilla, reflexionó sobre los valores del deporte y el riesgo de la idolatría a las puertas de la final del Mundial de Fútbol 2026 entre España y Argentina. Afirmó que “el fútbol posee valores que merecen ser reconocidos” y recordó que la Iglesia “cultiva los valores espirituales del deporte”.
Sin embargo, advirtió que, precisamente porque el fútbol moviliza profundamente el corazón humano, también puede convertirse en un espejo de las contradicciones de la sociedad. “Una cosa es disfrutar del deporte y otra muy distinta convertirlo en una religión”, señaló. En ese sentido, afirmó que “nuestra época tiene una curiosa manera de fabricar santos, pero sin santidad”, en alusión a la admiración desmedida que reciben algunas estrellas del deporte.
Aunque aclaró que “no es malo admirar a quien ha desarrollado un talento extraordinario mediante el esfuerzo y el sacrificio”, invitó a preguntarse “¿quién ocupa el primer puesto en nuestro corazón?” y si “no hemos sustituido silenciosamente a los santos por los futbolistas”. Recordó que los santos han sido durante siglos modelos de humildad, misericordia, fortaleza y fidelidad, y planteó si los jóvenes conocen mejor la vida de grandes futbolistas que la de San Francisco de Asís, Santa Teresa de Calcuta, San Juan Pablo II o San Carlo Acutis.
El prelado también alertó sobre la idolatría hacia los deportistas: “Los ídolos son siempre de barro”, porque hoy son elevados y mañana pueden ser destruidos por un penalti fallido o un error personal. Además, cuestionó la enorme desproporción económica que rodea al fútbol profesional y recordó una frase del Papa Francisco: “¿Gritas un gol y no eres capaz de alabar con esa misma fuerza a Dios?”.
Concluyó con una invitación a no perder de vista lo esencial: “No confundamos nunca un balón con el sentido de la vida. Un campeonato puede llenar una plaza durante una noche, pero sólo Dios puede llenar el corazón para siempre”.
Hoy celebramos a la Virgen del Carmen, la madre que nos guía hacia Cristo y nos acompaña con su protección. 🤎🙏
Cada 16 de julio, la Iglesia Católica celebra a Nuestra Señora del Carmen, una de las advocaciones marianas más queridas y extendidas en el mundo. Millones de fieles acuden a ella con confianza, reconociéndola como madre, intercesora y compañera en el camino de la fe.
La tradición recuerda que el 16 de julio de 1251, la Virgen María se apareció a San Simón Stock, superior de la Orden Carmelita, y le entregó el santo escapulario como signo de su protección y de la alianza espiritual con quienes buscan vivir cerca de Dios. Desde entonces, el escapulario se ha convertido en uno de los símbolos más importantes de la devoción mariana, invitando a quienes lo portan a vivir una vida de oración, conversión y fidelidad al Evangelio.
El Monte Carmelo, en Tierra Santa, fue el lugar donde los profetas Elías y Eliseo vivieron dedicados a la oración y al servicio de Dios. Siglos después nació allí la Orden del Carmen, una espiritualidad que ha dado grandes santos como Santa Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz y Santa Teresita del Niño Jesús, dejando un profundo legado para toda la Iglesia.
La devoción a la Virgen del Carmen se vive con especial fervor en numerosos países de América Latina y España, donde miles de personas participan en procesiones, novenas y celebraciones para agradecer su protección e intercesión. En muchos lugares también es patrona de marineros, pescadores y de quienes encomiendan su vida a la Madre de Dios.
Más que un símbolo, el escapulario recuerda el compromiso de seguir a Cristo de la mano de María, confiando en su ayuda y viviendo cada día con fe, esperanza y amor.
En este día, pidamos a la Virgen del Carmen que proteja a nuestras familias, fortalezca nuestra confianza en Dios y nos acompañe en cada paso de nuestra vida.
¡Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros! 🤎✨
Cada 17 de julio, un día después de la fiesta de la Virgen del Carmen, la Iglesia recuerda a las dieciséis carmelitas de Compiègne, religiosas francesas que dieron su vida por Cristo durante el período del Terror de la Revolución Francesa.
La comunidad carmelita había florecido en Compiègne desde el siglo XVII. Sin embargo, con la persecución religiosa iniciada por el régimen revolucionario, su monasterio fue clausurado y las hermanas obligadas a abandonar la vida conventual. Aunque dispersas en distintas casas, decidieron seguir viviendo en obediencia, oración y fraternidad, manteniéndose fieles a su consagración.
Cuando las autoridades descubrieron que continuaban practicando su vida religiosa, fueron acusadas de conspirar contra la República. Arrestadas y trasladadas a la prisión de la Conciergerie en París, las carmelitas transformaron la cárcel en un verdadero monasterio, perseverando en la oración y celebrando con profunda devoción la fiesta de la Virgen del Carmen el 16 de julio.
Al día siguiente, 17 de julio de 1794, fueron condenadas a morir en la guillotina. Camino al cadalso cantaron himnos de alabanza, entre ellos el Te Deum, renovaron sus votos religiosos y, una por una, ofrecieron su vida con serenidad y confianza en Dios. Su martirio impresionó profundamente a quienes presenciaron la ejecución y quedó como uno de los testimonios más luminosos de fidelidad en medio de la persecución.
Beatificadas por San Pío X en 1906 y posteriormente canonizadas por equipolencia, las Mártires de Compiègne siguen recordándonos que el amor a Cristo es más fuerte que el miedo y que la fidelidad al Evangelio permanece firme incluso en los momentos más oscuros de la historia.
Que el ejemplo de estas valientes hijas de Santa Teresa de Jesús fortalezca nuestra fe, nuestra esperanza y nuestra fidelidad a Cristo.
Santas Mártires Carmelitas de Compiègne, rueguen por nosotros. 🤎🙏
La misericordia es el verdadero sacrificio que transforma la vida y refleja el amor divino. Condenar a los inocentes, como lo hacían los fariseos, es una muestra de cómo la religiosidad sin misericordia se convierte en dureza y en injusticia.
¿Conoces esta oración para después de comulgar?
Alma de Cristo:
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén
Hoy, 16 de julio, en la fiesta de Nuestra Señora del Carmen, exploramos el significado del escapulario carmelita. Esta devoción sagrada ha sido una fuente de abundantes gracias espirituales y temporales.
Cada 16 de julio los fieles devotos celebran la memoria de la Virgen del Carmen, una de las advocaciones marianas más universales y antiguas de la Iglesia Católica.
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La senda del justo se describe como recta, no porque esté libre de dificultades, sino porque es Dios mismo quien la allana y la guía.
Nuestra esperanza no se apoya en lo que vemos, sino en la certeza de que Dios es fiel y su camino conduce a la vida.
Jesús bendice al Padre porque las verdades más grandes no se revelan a los “sabios e inteligentes” según los criterios humanos, sino a los “pequeños”, es decir, a los sencillos, a los que tienen un corazón abierto y dispuesto a recibir.
Los milagros, las señales y las bendiciones no bastan si no hay apertura del corazón.
La fe auténtica no se mide por la cantidad de milagros presenciados, sino por la capacidad de reconocer la presencia de Dios y responder con humildad y cambio de vida.
No se puede seguir a Cristo a medias; su mensaje obliga a tomar postura.
La división en la familia muestra que la fe no siempre será comprendida ni aceptada por quienes nos rodean. La fidelidad a Dios puede generar rechazo, incluso de los más cercanos.