Lo amaste porque el amor está en ti, te divertiste porque eres divertida, te sentiste feliz porque tú eres una persona feliz, diste todo porque esa eres tú, tienes una manera bien bonita de amar y vas a estar bien.
Acepté la forma en que me trataste porque eras tú. Intenté comprender tus luchas, tus motivos, y me quedé a pesar del dolor porque creía en ti. Quise estar ahí, ser paciente y aferrarme a lo nuestro. Pero ahora me pregunto si alguna vez te detuviste a pensar en cómo me sentía yo.