¿Quién te dijo que te tenía que ir bien? ¿Quién te programó para pensar que todo tenía que salirte cómo lo pensabas? ¿Quién te dijo que después de chingarle, venía lo “bueno”?
No es la realidad, la que te tiene triste, es la expectativa que tenías. En tu mente, a esta altura, te visualizabas en un mejor escenario y la comparación con tu mundo real es inevitable.
Te dijeron que “todo iba a estar mejor” y no es cierto. La vida no funciona así. ¿Con quién compites? ¿Con quién te comparas?
La vida es incierta e impredecible. Solo fluimos con ella y nuestra ilusión de “control” no es más que eso: Una ilusión.
Desacelera. Reflexiona. Pausa.
No es de ponerle más ����s, es de ponerle más 🧠
Mi marido hace poco me dijo algo que realmente se quedó grabado.
Me dijo: "No estoy aquí para controlarte. No soy tu padre, soy tu pareja. Eres libre de tomar tus propias decisiones. Solo entiende que cada elección tiene consecuencias. Si eliges algo que dañe lo que hemos construido, eso es por tu cuenta".
Él dijo: "Siempre te diré cuando algo me duele o cruza un límite, porque así es como se ve la comunicación saludable. Pero si sigues cruzando la línea después de que te haya mostrado dónde está, entonces nunca nos estabas protegiendo realmente para empezar".
Y honestamente, así es como suena la responsabilidad en una relación.
Matan a un criminal y arde el país.
Matan a 10 mineros, 20 activistas, 30 periodistas, 40 estudiantes, 15 restauranteros, 120 candidatos, 7 niñas, etc. y la vida sigue como si nada.