A veces, perseguir un sueño significa tomar la decisión más difícil de todas: alejarte de las personas que más amas, de tu familia, de tu hogar y del mundo que siempre conociste.
No porque dejes de quererlos, sino porque hay sueños que solo pueden alcanzarse teniendo el valor de empezar de nuevo, aunque duela.
Ojalá algún día todo este sacrificio tenga sentido. Por ahora, solo me queda confiar, trabajar y no rendirme.