Te amo, cabrón. Te amo con la vida. Te merecías despedirte del fútbol de esta manera. Te merecías jugar en tu última Copa del Mundo. Te merecías que tu último partido como profesional terminara con una goleada en el torneo en el que SIEMPRE brillaste. Eres eterno. Eres leyenda. Eres el mejor portero mexicano de toda la historia. Y QUE LA CUENTEN COMO PINCHES QUIERAN.