Hoy me desperté con algo más de esperanza. Todos los caminos conducen a un martes en el que estaré absolutamente convencido de que lo damos vuelta y cuando termine el partido tendré el culo roto y no voy a querer ver fútbol nunca más en mi vida.
Defendieron a los hinchas de la policía. Se fueron de la cancha hasta que no les garantizaron seguridad. Jugaron por ellos. Le propinaron a Brasil la primera derrota de local en las Eliminatorias, y lo pasaron en el historial. Y fueron a festejar con todos los que habían sufrido la represión policial. Una noche más para la historia en la oficina de la mejor Selección de fútbol que ha tenido nuestro país. Héroes eternos.