Aquí, en el Bernabéu. Parece coña pero no lo es. Partido de tenis.
Un dobles Sinner y Bellingham vs Rafa Nadal y Courtois.
Con Florentino de juez de silla.
Tremenda imagen.
En Barcelona, el Hospital del Mar decidió hacer algo que, en un primer momento, parecía poco convencional dentro de un entorno médico tan exigente como una UCI. Aprovechando su ubicación frente al mar, comenzó a sacar a algunos pacientes críticos hasta la playa como parte de su proceso de recuperación, no como un gesto simbólico, sino como una intervención terapéutica cuidadosamente planificada.
Estos pacientes llevaban semanas, e incluso meses, dentro del hospital, rodeados de máquinas, luces artificiales y un ritmo que no deja espacio para el mundo exterior. Para muchos de ellos, el tiempo parecía detenido, reducido a pruebas médicas, tratamientos y una lucha constante por estabilizar su estado. Salir al exterior no era simplemente cambiar de escenario, era romper con esa sensación de encierro que acompaña a las estancias prolongadas en cuidados intensivos.
El traslado hasta la orilla del mar se realizaba con todo el control necesario, con personal sanitario acompañando en todo momento, asegurando que cada paso fuera seguro. Pero más allá de la parte técnica, lo que ocurría allí tenía otro tipo de impacto. El sonido de las olas, el aire salado, la luz natural y el horizonte abierto generaban una respuesta inmediata en muchos pacientes, algo que no se consigue con medicación.
Los profesionales observaron mejoras en el estado de ánimo, una reducción del estrés y, en algunos casos, una mayor colaboración en los tratamientos posteriores. No se trataba de una cura en sí misma, pero sí de un complemento que ayudaba a los pacientes a reconectar con algo esencial: la vida fuera del hospital.
Porque cuando alguien pasa tanto tiempo luchando por recuperarse, no solo necesita estabilizar su cuerpo. Necesita recordar por qué quiere hacerlo. Necesita sentir que hay algo esperándole más allá de las paredes blancas y del sonido constante de los monitores.
Esta iniciativa demostró algo que a veces se olvida en entornos altamente técnicos. Que la recuperación no depende únicamente de protocolos médicos, sino también de factores emocionales, sensoriales y humanos que no siempre se pueden medir, pero que influyen de forma real en el proceso.
Al final, lo que hizo este hospital no fue romper las normas, sino ampliarlas. Integrar la ciencia con algo tan simple como el mar, entendiendo que sanar no siempre es solo intervenir, sino también permitir que la persona vuelva a sentir.
La vida de un boomer:
- Se graduó cuando un título garantizaba un trabajo.
- Trabajó en la misma empresa durante 30 años.
- Compró una casa a los 22 años con un solo ingreso.
- La esposa podía quedarse en casa y criar a los niños.
- La hipoteca mensual cuesta menos que una suscripción de Netflix hoy
- El networking se produjo en el club de striptease.
- “Trabaja duro y saldrás adelante” era realmente cierto
- Las promociones significaban dinero que cambiaba la vida y no solo una fiesta de pizza.
- Transmitieron su trauma generacional a sus hijos.
- Cobrar una buena pensión mientras el sistema empieza a tambalearse.
- Vendieron su casa por 30 veces lo que pagaron
- Le dice a sus hijos que se dejen de tantos viajecitos.
Hoy hemos recibido las peores de las noticias
Nuestro querido compañero Jesús Saldaña ha fallecido en la catástrofe de Adamuz
Todos lo recordamos con mucho amor. Era una persona excepcional y única que daba todo para los pacientes y todos sus compañeros. Que descanse en paz.
Estamos buscando a Miriam Alberico. Iba en uno de los trenes que se han descarrilado en Adamuz (destino Huelva) en el vagón 1. No sabemos nada de ella desde hace mucho tiempo. Por favor, difusión y cualquier noticia contacten.
Necesitamos información sobre el Alvia dirección Huelva LD AV 2384. Familiar incomunicado viaja en el tren, persona mayor que necesita asistencia. Por favor RT para difusión . Gracias #iryo#Huelva#adamuz#tren#ayuda#rt
Ya sacaron al experto de turno a alimentar polémicas prefabricadas.
Hasta donde he podido escuchar, Llorente no dice absolutamente nada sobre la retina, por tanto, la explicación del experto es absurda e irrelevante.
Por otro lado, yo creo que ya está bien de tratar de encajar a todo el mundo en el mismo patrón. Yo nunca pondría gafas con filtros para estar en interiores, pero lo cierto es que me cruzo al cabo del día con mucha gente que hace cosas que yo no haría, y no me supone un problema. Hay gente que se hace 4 analíticas al año a ver si encuentra algo, otra gente se hincha a benzodiacepinas o toma valium, otra bebe vino y cerveza diariamente, otros toman analgésicos al mínimo dolor de cabeza, otros se cubren toda la piel con tatuajes y otros son veganos. Hay mucha gente haciendo cosas que yo no haría jamás y que, además me parecen absurdas. Sin embargo, parece que toda España tiene ahora que escandalizarse necesariamente porque un muchacho futbolista en concreto ha decidido usar gafas con filtro para regular los ritmos circadianos. Estáis ciertamente enfermos y dais más pena que verguenza ajena. ¿Qué pretendéis con esta campaña ridícula? Es una pregunta retórica: evidentemente pretendéis disciplinar a las masas, usando a este muchacho como el paradigma del "negacionista" de amplio espectro, una caricatura que usar para ridiculizar cualquier postura que se salga de los cánones que sostienen el entramado que os paga el sueldo. Sin embargo, esa estrategia cada vez resulta menos eficaz
Llorente, os guste o no, consideréis lo que consideréis sobre sus posiciones, ya hace mucho más por su salud que cualquiera de los borregos que le insultan, que se toman la primera mierda que les mande el médico sin siquiera consultar su ficha técnica o que tienen unos hábitos de vida absolutamente tóxicos. Llorente al menos se preocupa, con mayor o menor fortuna, y muestra un sentido de la responsabilidad que ya os gustaría a muchos de los que andáis exhibiendo impúdicamente vuestra mediocridad por aquí. Por puro decoro moral, yo creo que ya está bien de pastorear a la gente. Además cada vez os sale peor.
A pastar por ahí.
Significa que habéis prohibido conducir a alguien con un Ford Fiesta 1.6 TDCi que no sube de los 5 l/100 km en consumo urbano, mientras que un Audi RS7 nuevo con sus 600 CV y un consumo urbano de más de 16 l/100 km tiene etiqueta ECO.
@viajes_globo Enhorabuena! Por aquí lo dejo, un saludo.
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