Tengo demasiadas cosas por hacer hoy sábado, pero acá estoy, con el pelo
envuelto en una toalla, parches hidratantes en los ojos, con 2 empanadas en la air fryer, tomando un gin tonic en el más absoluto silencio.
El jueves voy al recital de Catriel y Paco en Miami.
El viernes a la Fórmula 1 (por algo laboral, por supuesto).
El sábado me voy a Madrid.
No tuve ni tiempo de emocionarme ni por la 1 ni por la 3 todavía.
Mi amiga Guada (si alguien sabe su nuevo usuario de Twitter se lo agradezco) me
dio una idea genial y es volver a conectar con BA a través de Chasco club. Voy por esa creo.
Ya no me importan demasiado cosas que antes me
ocupaban activamente: vínculos sexo afectivos, estar en forma, viajar. Ahora lo que más me ocupa es sentirme bien físicamente (que no me duela nada), tener plata
como para que la plata no sea un tema, y dormir. Sobre todo dormir.
Creo, siento, no se si puedo necesariamente comprobarlo, que la gente (o la gente que me rodea) empatizó más con Valencia o con Florida, que con Bahía Blanca. O sea para explicar lo que estaba pasando en Bahia tuve que decir: si, tipo huracán Irma. Doble dolor.