5 de junio
Haz que toda persona que se acerque a ti se vaya sintiéndose un poco mejor de cómo lo viste llegar.
Transmíteles tu seguridad, tu entusiasmo y tu certeza de que las cosas van a mejorar.
Contágiales tu alegría, tu buen humor y tu bienestar.
Y nunca te faltarán amigos de verdad, porque la gente siempre querrá, a tu lado, regresar.
La negatividad es como un mal olor: no te lo quitas de encima y te persigue a todas partes.
Es un hedor que se pega a cualquiera que se te acerque. Por eso la gente se aleja.
No quieren llevarse a casa tu olor a victimismo, a sufrimiento, a drama.
Cada quien ya tiene bastante con su propia vida.
La negatividad es un tufo que no te va a solucionar los problemas, ni siquiera te va a conseguir ayuda.
No es fácil dejar de apestar a frustración, a ira, a rabia contenida.
Porque claro, seguro que tienes todos los motivos del mundo para oler así.
Pero si de verdad quieres que las cosas mejoren, tienes que ducharte.
Tienes que frotarte fuerte y quitarte toda esa densidad pesada que llevas pegada al cuerpo como una sombra oscura.
Puedes hacerlo relajándote, dando un paseo para disfrutar de lo que los japoneses llaman «baño de bosque», evitando ver las noticias a la hora del almuerzo, pasando una tarde tranquila con tus seres queridos, practicando la gratitud y convirtiendo tu bienestar en un hábito diario, no solo en algo que haces cuando alguien te regala unas entradas para un spa por tu cumpleaños.
La positividad huele bien, es el mejor de los perfumes, y si consigues desprenderlo, atraerás personas y oportunidades que mejorarán tu situación.
¡Intentalo!
P.D.: Aquí te dejo un pequeño audio de 5 minutos para contribuir a que huelas delicioso: https://t.co/AQ5QPoT8Tp
Perder te enseña a valorar
Perder te enseña a afrontar
Perder te enseña a luchar
Perder te enseña a superar
Perder te enseña a respetar
Perder te enseña a ganar
No confíes en quien no sabe perder
Porque perder te enseña humildad
Y la humildad nos hace personas.
28 de septiembre
No te olvides de visualizar.
No te olvides de agradecer.
No te olvides de pedir.
No te olvides de insistir.
Porque los sueños se cumplen
si sabes conectar, agradecer, perseverar y recibir.