Los niños crecen y entienden.
Entienden quién estuvo, quién dio la cara, quién se preocupó y
quién hizo sacrificios por ellos. No hace falta decirles nada, con
el tiempo, todo se acomoda en su corazón.
Tener niños en la familia es algo mágico. Parece que todo vuelve a tener sentido. La Navidad, los cumpleaños, los paseos por la ciudad... todo se convierte en una gran aventura y en una gran novedad. Empiezas a ver el mundo de nuevo.
Las decisiones de crianza NO son de dominio público , cuando una madre y un padre deciden algo para su hijo , NO estan abriendo una mesa redonda de opiniones