Mi abuela falleció hace dos años. Ella siempre me decía que cuando falleciera, iba a dejarme "una sorpresa". Yo pensaba que era una frase simbólica, algo bonito. Pero no. Cuando fuimos a limpiar su casa, encontramos una caja escondida en el fondo del armario. Dentro había cartas. Muchas. Escritas a mano. Una para cada cumpleaños mío, desde los 20 hasta los 40. En cada una me hablaba como si estuviera viva. Me daba consejos, me contaba cosas de su juventud, me decía que me amaba. La primera carta decía: "Si estás leyendo esto, es porque ya no estoy. Pero recuerda: el amor no se muere. Solo cambia de forma". No he abierto todas. Solo una por año. Y cada vez que lo hago, siento que ella sigue aquí.
Amo que nuestra generación haya podido romper con el prejuicio de que si estabas tatuado no ibas a conseguir trabajo. Ahora nadie puede conseguir trabajo, no importa si estas tatuado o no
Según mi sobrinito, las tortugas caminan despacito porque como llevan su casa en la espalda, tienen miedo que se les caigan la vajilla, los electrodomésticos y la mesa.
JAJAJAJA quiero esa imaginación.
pienso mucho en esto que escribió Emilio García Riera:
«Pero no pudiste amarme de verdad: te faltó espíritu de invención, de aventura. Si yo sentí que nuestro amor cambiaba mi vida, tú procuraste que no cambiara la tuya, sino, simplemente, que la hiciera más agradable»
Euskadi juega en otra liga. Hoy han comenzado la huelga general por un SMI propio y digno.
¿Sabéis porque son los que tienen los salarios más altos en comparación con el estado español? Porque tienen grabado a fuego que los derechos hay que lucharlos fuerte.
Siempre son ejemplo