Llegué a un punto de mi vida en el que quiero mandar todo a la mierda. Estoy tan cansada de esforzarme todos los días y que aún así nunca sea suficiente.
Llegas a una edad donde solo quieres estar al lado de un hombre que ya dejó atrás su etapa de niño, sin mentiras, estable, enfocado en él, en ti y en construir algo sano y duradero.
No nací para lo casual. Te bañaría si algún día no pudieras hacerlo, pondría una alarma para recordarte tus medicinas, te llevaría el desayuno a la cama cuando no tengas fuerzas para levantarte y te dejaría el último bocado, incluso si es mi comida favorita
Por una vez, quiero que alguien luche por mi, que me elija sin importar lo complicado que pueda ser y que me demuestre que valgo la pena como para no dejarme ir.
Como no amarte, si nos hemos visto durmiendo, llorando, hablando de nuestros padres, de nuestros miedos, de nuestros planes juntos, riéndonos hasta que nos duela la barriga, enfadados, felices, enamorados, cansados; y a pesar de todo, seguimos eligiéndonos el uno al otro.
No voy a volver a ser joven, por eso yo si mando mensajes largos, doy los abrazos que me nacen, lloro cuando lo necesito, me río fuerte sin pena, amo con toda la intensidad posible y sé que de eso nunca me voy a arrepentir.