Sé la mujer que soy. Tengo valores, principios, respeto, lealtad y un buen corazón. En cualquier aspecto y relación doy lo mejor de mí, siempre actúo con sinceridad. Por eso, pase lo que pase, no soy yo la que pierde.
La persona más comprensiva se cansa de entender. La persona más permisiva se cansa de aguantar. La persona más paciente se cansa de esperar cambios que no llegan. El cansancio le llega a todo el mundo. Y aquí, volver atrás, se convierte en la opción menos viable