De repente tengo muchísimas canas. Como si hubiera despertado de un coma y no me reconociera en el espejo.
¿Acaso me he convertido en un señor mayor sin haber sido nunca un adulto?
Como si fueses el protagonista de una película que, devastado por la reciente pérdida de su amor, tiene que lidiar con su pena bajo un aguacero venido de la nada.
Hoy tengo el día algo depresivo y de repente me ha tocado caminar bajo una lluvia no muy intensa pero sí fría y cortante.
Y joder, si lo piensas está muy bien que la climatología decida coordinarse con tu estado de ánimo.
Existe un cansancio sano en el que llegas a casa y te quitas zapatos y pantalones como acto de liberación.
Pero también hay un cansancio ruin con el que quedas atrapado en la ropa de calle, incómodo, no hay fuerzas para despojarte de tu vestimenta de esclavo.
Ayer vi unos kiwis a doce euros el kilo y de verdad que casi me entra un ataque de risa histérica en medio de la frutería.
Aunque bueno, eran kiwis GOLD. Igual de verdad están hechos de oro y ando yo aquí hablando sin saber.
De verdad que pocas cosas me hacen ser tan consciente del sinsentido de la condición humana como las tareas del hogar. ¡Pero si ya he limpiado esto hace nada! ¿Por qué está sucio otra vez? ¿Qué clase de rueda absurda es esta?
@pepewarren Bueno, es que la receta es más o menos lo que he dicho. Una mayonesa normal y corriente a la que añades ajos hechos en el horno y un chile de bote.
Me he dado una hostia en la cabeza y no he podido evitar hacer ese gestito de masajearte el golpe y mirar la mano buscando sangre. Y además lo haces una segunda vez, incrédulo, no puede ser que este dolor no lleve aparejado una brecha, pero si me voy a desmayar, quiero sangre.