Ese candidato, que no es de aquí sino de un país hermano, me parece un engaño, como los hay también en RD. Por un lado vende nacionalismo, mientras que, por otro, se entrega al extranjero con total descaro.
Se crean leyes para regular los tiempos de campaña, y nada se cumple: los actores políticos siguen desbocados en su afán presidencialista, pensando en el 24 más que en el largo plazo. Sus narices solo respiran aliento pequeño, fugaz.
La ganada del 'Leoncito de Santiago' dispara y acelera la desbocada campaña electoral, esa que a destiempo arrastra y anima a la multitud de zombis políticos. No debiera ser así, pero en este Macondo barato siempre sucede.
Claro, el éxodo del leoncito de Santiago le dará fuerza a la Fuerza, puesto que formarán ambos un dúo de rugidos electorales; pero tendrá el sabor de las grandes catástrofes. Se arruinará el cascarón morado.
Abel, el leoncito de Santiago, caerá nueva vez en las garras de Caín, y derrotado adentro buscará refugio en el frío regazo de su líder y de la Fuerza. El León y el leoncito, juntitos.
77 años del bombazo atómico que calcinó a Nagasaki tras la primera bomba que sepultó a Hiroshima, en el derrotado Japón de 1945. Paul Joseph Tibbets, desde el Enola Gay lanzó la primera y nunca se arrepintió.