se dice que existe una noche tranquila en la que aceptas que ya no hay nada más que hacer y decides soltar, pero para llegar a esa noche el precio es mil noches de llanto
una vez me dijeron “la tristeza no siempre llora, a veces se disfraza de cansancio” y desde entonces empecé a preguntarme si estoy agotada o simplemente rota en silencio