Nadie está demasiado ocupado para lo que realmente le importa. Cuando alguien quiere estar en tu vida, encuentra la manera; no desaparece sin avisar, no trata su presencia como algo negociable. Porque cuando a alguien le importas… se nota. Y cuando no le importas… se nota aún más.
Y no importa qué tan buena persona seas ni cuánto de ti entregues… solo existirás mientras seas su última opción. No es falta de tiempo, no es mala suerte, no es que sea “el momento equivocado”. Es que nunca fuiste una prioridad. Simplemente no eras lo suficientemente importante para esa persona.
Y la parte más cruel… es que, si un día desaparecieras, no te extrañarían por quien eres… sino por ser quien se quedó cuando nadie más lo hizo.
Nunca por ti.