De origen santanderiano, Nacido en la plata Huila y radicado en Bogotá, soy Demócrata luchador Popular, trabajé en la etb.Amante de la PAZ total en Colombia.
Nos vemos este 20 de julio.
Después de la presentación habrá una revuelta pacífica de amigos para romper el florero de Llorente, símbolo de la innegociable independencia nacional.
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Hoy subirá, una vez más, a los cielos del Senado el impoluto niño Jesús del 20 de Julio, el que acaba de regalarle al hampa la presidencia de Colombia al negarse, con terquedad inquebrantable, a hacer campaña y al reconocer, sin ninguna razón válida, el triunfo fraudulento de Espriella, con lo cual le causó a este país un daño histórico, irreparable e imperdonable.
La buena noticia es que, al parecer, solo le faltan los cuatro años que vienen para agarrar pensión de congresista, cosa que a Colombia, obviamente, no le sirve de nada.
El agente del ICE que mató al colombiano Johan Guerrero llamó a su exesposa el miércoles con una petición: que mintiera por él. En lugar de eso, ella dio su nombre a la prensa.
Su nombre es David Brouillette, de 37 años, residente de Manchester, Maine. Cuatro días después del tiroteo, el gobierno federal aún se niega a identificarlo, una cortesía que ningún agente local de Maine recibe. Así que Ashley Brouillette hizo el trabajo del gobierno.
Le contó al Portland Press Herald que su exesposo la llamó el miércoles, admitió el tiroteo, insistió en que estaba justificado y le pareció "inusualmente tranquilo". Luego vinieron las peticiones: que encubriera su reputación y que no hablara sobre los abusos en su matrimonio.
Su respuesta, registrada oficialmente: "Le dije que no iba a mentir por él".
Entonces habló. Describió los abusos durante y después de su matrimonio, incluyendo, según les contó a los periodistas, un incidente en el que él le arrojó agua hirviendo mientras ella sostenía a su hijo. Su madre confirmó la versión.
Una segunda exesposa, cuyo nombre no se menciona por temor a represalias, presentó varias solicitudes de órdenes de protección alegando que él la acosaba y hostigaba, y que maltrataba física y verbalmente a su hija. Personas cercanas a él declararon a NPR que era propenso a la violencia y que tenía creencias racistas.
Y aquí está el punto que convierte el historial de un solo hombre en un escándalo nacional: el sistema fue advertido. Ashley afirma que informó a sus superiores militares sobre su inestabilidad hace años. Familiares declararon a Associated Press que "nunca debió haber tenido acceso a una placa y un arma".
Véase lo que ya mostraba el expediente. Menos de un año como agente penitenciario estatal. Expulsado dos veces de un cuerpo de bomberos voluntarios por gritar y desobedecer las órdenes de un supervisor.
Y este año, según The Atlantic y su propia familia, se convirtió en un nuevo recluta del ICE, contratado en medio de la frenética expansión impulsada por cuotas de Trump. La defensa del ICE: el agente tiene "casi una década de experiencia en las fuerzas del orden federales".
Una década de experiencia. Ni siquiera un cuerpo de bomberos voluntarios pudo retenerlo.
ICE también afirma que revelar los nombres de sus agentes los pone en peligro, ya que están arrestando a terroristas y asesinos. Johan Guerrero era un repartidor de 26 años, a quien el propio secretario de Seguridad Nacional admitió que no era el hombre que buscaban. Ahora ICE afirma lo contrario. La versión del gobierno sigue cambiando.
Guerrero recibió cuatro disparos al volante frente al apartamento de su familia. El jueves, su esposa, Martha Karolina Rojas Álvarez, habló públicamente por primera vez, a través de un intérprete y entre lágrimas: "Hizo todo lo posible por verme feliz". Su hijita se llama Dulce. Él cumplió todos sus deseos, dijo su madre.
No se han presentado cargos. Las investigaciones siguen abiertas. El senador Ed Markey se presentó sin previo aviso en la oficina de ICE en Scarborough el viernes exigiendo respuestas.
Y recuerden cómo salió todo a la luz. El gobierno ocultó su nombre. Llamó a la única persona que conocía su historial y le pidió silencio.
Ella se negó.
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Más de veinte años de encuentros con desconocidos se convierten en un ensayo humanista sobre la memoria, el desarraigo y la necesidad universal de pertenecer. https://t.co/tJ9h8GDJaq
La pretendida posesión hitleriana del delincuente Espriella en una guarnición militar, es una declaratoria oficial de guerra civil.
También, es el cumplimiento estricto del juramente que hizo para volverse gringo, que incluye traicionar a Colombia acatando todas las órdenes
militares y civiles que reciba de Washington.
Testigos afirman que agentes de inmigración embistieron sus camionetas contra la de Lorenzo Salgado Araujo antes de matarlo a disparos https://t.co/kOkaUY02Zi
Informan que el joven mexicano que murió mientras huía de agentes de inmigración de EE.UU. tenía una visa de turista y estaba de vacaciones en Florida https://t.co/yKqwbyG9A1
Cuando el #matarife traicionó a sus paracos de Ralito al extraditarlos en masa a USA (para que los gringos no se lo llevaran a él), el narco-genocida Jorge 40 exclamó a voz en cuello: “Ese hijueputa nos traicionó!”.
Hoy, con Espriella, su lugarteniente y socio evidente, en la presidencia de la República, los paracos se alistan para cobrar su propia venganza.
Esa vendetta puede llegar a ser peor que la sangrienta guerra entre los carteles de Cali y Medellín, conocida como la era del narco-terrorismo, que devastó a Colombia.
Mi predicción:
La guerra entre #Matarife y Espriella no es política y, mucho menos, ideológica. Es integralmente mafiosa, y será la más sangrienta y feroz de la historia del crimen en Colombia. Un enfrentamiento peor que la Segunda Guerra de la Mafia (también conocida como La Mattanza), ocurrida en Sicilia, Italia, entre 1981 y 1983. Este conflicto interno de la Cosa Nostra siciliana transformó por completo el panorama del crimen organizado y se destacó por niveles de salvajismo e impunidad nunca antes vistos.
El enfrentamiento dividió a la mafia en dos grandes bloques:
Por un lado, los Corleonesi: una facción emergente de un pueblo rural (Corleone), liderada por los despiadados Salvatore “Totò” Riina y Bernardo Provenzano. En la otra esquina, las familias históricas de Palermo, a cargo de los jefes tradicionales que controlaban el tráfico de heroína hacia Estados Unidos (la Pizza Connection), liderados por capos como Stefano Bontate y Salvatore Inzerillo.
El origen de la guerra fue la ambición absoluta de “Totò Riina” por tener el control total del negocio de la droga y exterminar a la vieja aristocracia mafiosa de Palermo (algo así como el Espriella colombiano contra el viejo uribismo).
En todo esto funcionaba la Lupara Bianca (Escopeta Blanca), una modalidad de homicidio utilizada por la mafia italiana: cientos de las víctimas eran estranguladas o asesinadas y, posteriormente, disueltas en barriles de ácido o enterradas en hormigón para que sus cuerpos nunca fueran hallados, con lo cual impedían los funerales.
Riina no solo mataba a sus rivales, sino que ordenaba ejecutar a sus hijos, esposas, hermanos, sobrinos y amigos lejanos para evitar cualquier posibilidad de venganza futura.
¿Cómo va todo, Don Salvatore Mancuso?
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Didier Blanco, el influencer que llama “zurdos de mierda” a la oposición, será el jefe de escoltas en Colombia | EL PAÍS América Colombia https://t.co/YpAkBQR5nD
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