quand on sait que tiktok recrute à coup de millions des ingés en neurosciences comportementales et des spécialistes du design persuasif pour hacker nos circuits dopaminergiques, je me félicite chaque jour de n'avoir jamais créé de compte sur cette plateforme mdr
regardez ces études scientifiques en IRMF et eeg qui montrent très clairement quele format vidéo court attaque directement le cortex préfrontal et le cortex cingulaire antérieur (pour info ces zones gèrent le contrôle exécutif, la prise de décision et la régulation de l'attention)
sachez qu’een bombardant le cerveau de micro stimuli imprévisibles, l'algo altère la densité de matière grise et réduit l'activité du réseau par défaut & cette surstimulation permanente entraîne une incapacité chronique à penser à long terme et détruit la capacité à être focus, 2 facultés qui pour moi sont littéralement indispensables à notre époque pour construire l'avenir
bref je pense que refuser d'entrer dans ce système, c'est simplement préserver son autonomie cognitive et la souveraineté de sa propre attention face à une ingénierie de l'addiction taillée sur mesure
Me han pasado este video de la comunicación que hace una médica de Ceuta en el congreso de oftalmología que ha tenido lugar estos días en Palma.
En 5 min explica lo que ha pasado en Ceuta y cómo están.
Impresio mucho.
@SEOCongreso
“Solo escucharle. Solo escucharle”.
Nicolas Sarkozy expone quién sería la persona que más desea conocer del mundo. (Parece que los primeros frutos de la visita del papa a Francia se dejan ya sentir).
Tú, el Único Rey que tiene que reinar
El Único Señor al que voy a alabar
Hoy levanto el corazón al que lo conquistó
Simplemente porque Tú eres Dios
Y a Ti, toda la alabanza,
Todo el poder y el honor,
Toda la gloria al Señor.
¿Qué ocurre cuando un país decide que su propia historia es demasiado "incómoda" para ser enseñada con rigor?
Lo que estamos viviendo con los sucesivos planes educativos en España no es un cambio metodológico inocente; es un vaciado identitario en toda regla.
Se ha impuesto una tendencia pedagógica que penaliza la memoria cronológica, sustituye los grandes hitos por conceptos abstractos y fragmenta el relato nacional en diecisiete versiones autonómicas irreconocibles entre sí.
El caso de la Reconquista es, probablemente, el síntoma más grave de esta amnesia inducida. Hablamos de un proceso político, militar y cultural de ocho siglos que define de manera inequívoca lo que hoy es España: sus fronteras, sus leyes, sus instituciones, su lengua y su carácter. Sin embargo, en los libros de texto actuales, este pilar fundacional apenas ocupa un espacio residual.
En el peor de los casos, se camufla bajo eufemismos políticamente correctos para evitar la palabra "Reconquista", reduciendo una epopeya de ochocientos años a una mera "coexistencia pacífica" o a una simple evolución económica medieval.
En lugar de explicar con orgullo cómo unos núcleos de resistencia en el norte lograron, a base de tesón, fe y estrategia, cohesionar una nación y frenar la expansión de los imperios almohade y almorávide, los nuevos currículos prefieren diluir el proceso. Se evita mencionar batallas clave como las Navas de Tolosa o figuras como Fernando III el Santo o los #ReyesCatólicos para no "herir sensibilidades" o no fomentar el "nacionalismo".
Para colmo, dividimos el relato en 17 versiones autonómicas.
El resultado es surrealista: un alumno de una comunidad estudia la Edad Media como si las fronteras de su autonomía hubieran existido siempre, ignorando por completo las gestas del reino vecino.
Nos da miedo la épica, nos asustan nuestros héroes y nos avergüenza nuestra propia bandera histórica.
El problema no es que los jóvenes de hoy no quieran saber de dónde vienen; el problema es que el sistema educativo les está enseñando que venir de donde vienen es algo que hay que pedir perdón por estudiar.
Hoy, los estudiantes memorizan conceptos sociológicos difusos, pero ignoran las figuras que forjaron su civilización como don Pelayo, reducido a un mito menor, olvidando que el núcleo de resistencia en Covadonga fue el germen institucional de los reinos cristianos, o el Cid Campeador, una de las figuras militares más brillantes de la Europa medieval, cuya realidad histórica supera a la leyenda, hoy es un absoluto desconocido para la mayoría de los adolescentes.
La gesta de las Navas de Tolosa (1212), el verdadero punto de inflexión que cambió el destino de Occidente frente al Imperio Almohade, se despacha a menudo en unas pocas líneas.
La Toma de Granada por los #ReyesCatólicos en 1492, el año en que España nace como Estado moderno y se proyecta hacia América, se estudia con complejos, minimizando el impacto global de la monarquía hispánica.
Esta marginación de nuestros héroes no es casual. Responde a un complejo profundamente español que asocia el orgullo por el pasado con el chovinismo o la ideología.
Mientras Francia ensalza a Napoleón o Juana de Arco y el mundo anglosajón mitifica a sus reyes y generales, en España se esconde a los nuestros para no "ofender" o para no generar tensiones políticas.
El resultado es una generación desconectada de sus raíces.
Un alumno actual puede terminar la educación obligatoria sabiendo analizar una gráfica de flujos migratorios medievales, pero siendo incapaz de ubicar cronológicamente a los personajes que defendieron y construyeron su tierra.
La historia de España es fascinante, compleja, llena de luces y sombras, pero sobre todo es nuestra.
Exigir que se enseñe con rigor, con su cronología correspondiente y devolviendo el honor a quienes la protagonizaron, no es una opción ideológica: es un deber cultural y un acto de respeto hacia el futuro de nuestro país.
@aramisreq En Barcelona se celebran con regularidad en varios lugares. Puede asistir usted a la Santa Misa Tradicional en la Capilla de Nuestra Señora de la Merced y en la Iglesia de San Jorge de Vallcarca.
Llamar "hijo de puta" a Pedro Sánchez es, indudablemente, producto de una degradación personal, un desahogo impropio de cualquier persona que se tenga por educada. Y no porque sea el presidente (que él más que nadie debería sentir que el insulto le viene, también, conceptuado en el sueldo), sino porque tal expresión solo demuestra que uno ha rendido definitivamente sus argumentos, que ha entregado sus armas racionales y ha sucumbido a la vulgaridad pasional.
Esto es así. Pero llamar "hijo de puta" a Pedro Sánchez se ha vuelto inevitable. El "hijo de puta" es el peaje que se nos ha hecho obligatorio a muchos españoles para poder transitar por los caminos oscuros y retorcidos a los que nos ha llevado la política del líder socialista. Cuando Sánchez promete acabar con la politización de la justicia y convierte al Tribunal Constitucional o a la Fiscalía General en un órgano más de su gobierno; cuando dice que no pactará con Bildu y hace del pacto con Bildu su nexo más sólido con el Parlamento; cuando declara que no habrá amnistía a los golpistas catalanes y al rato hace de la ley de amnistía su bandera política; cuando en su discurso de investidura amenaza con levantar un muro entre españoles; cuando se desinhibe de apagones, descarrilamientos, riadas o invasiones; cuando ha hecho de la resistencia en el cargo su única brújula moral... Poco más hay que decir de Pedro Sánchez salvo que es un hijo de puta.
No querríamos decirlo. En absoluto. Esas palabras, repito, nos degradan como personas y nos empeoran como sociedad. Pero llamar "hijo de puta" a Pedro Sánchez es lo único que nos queda cuando un presidente del gobierno ya no atiende a razones, cuando la realidad ya no le toca ni le alude, venga de un juez, de la Policía, de la Guardia Civil o de simples ciudadanos que ven su país como un edificio desmoronándose al que han cerrado todas las puertas, al que se ha negado toda posible solución. Lo que nos faltaba era esa "Ley de Nietos" que Sánchez quería imponer para que ni el voto nos sirviera para quejarnos, para poder perpetuarse definitivamente en La Moncloa como el emperador que siempre ha querido ser. El muy hijo de puta.
Derrotar al rencor
El alma en el Juicio Particular
Cada uno de nosotros tiene una cita puntual con Dios al final del tiempo, cuando el alma se separe del cuerpo. Es Jesús quien vendrá a juzgar. En ese momento del jucio desaparecen títulos, cuentas bancarias, propiedades y seres queridos. Sola se queda el alma con sus obras, frente al rostro de Cristo.
Dice el profeta Daniel: "El tribunal se sentó y se abrieron los libros" (Dn 7,10). San Alfonso María de Ligorio enseña que esos libros son el Evangelio y la conciencia de cada uno. En los Evangelios se lee lo que el alma debía haber hecho; en la conciencia se lee lo que realmente hizo. Quedarán manifiestos los pensamientos, las omisiones, las gracias no correspondidas, y los rencores guardados. Recordar nuestro final es imaginar a Cristo mirándonos y darnos cuenta de que no hay tiempo para reescribir nuestra historia.
¿Cómo, frente al juicio particular, se verán nuestros rencores, odios y resentimientos? Se verán como una deuda que nos negamos a condonar, habiendo recibido una deuda inmensa que nos fue perdonada por Cristo. Para ser juzgados dignos del cielo nuestros corazones deben parecerse en algo al de Jesús. El odio y el rencor aparecen entonces como una locura. Es llegar al juicio con el corazón cerrado cuando se va a comparecer ante Aquel que nos perdonó en la cruz.
El texto del Eclesiástico no se anda con sentimentalismos. Va directo al grano: "piensa en tu fin y deja de odiar; piensa en la corrupción del sepulcro y guarda los mandamientos". Una persona sabia sabe que las ofensas duelen y que las injusticias existen. Pero sabe que el odio no puede tener lugar en una vida que sabe que va a morir y que tendrá qué comparecer.
Santa María Goretti a los once años, herida de muerte por Alejandro Serenelli, que le dio varias puñaladas destrozándole la vida, ella, dijo en el hospital, viendo cercana su muerte: "Por amor a Jesús perdono a Alejandro y quiero que esté conmigo en el paraíso". Años después, Alejandro se convirtió. Pidió perdón a la madre de María Goretti, Asunta, quien le respondió: "Si mi hija te perdona, ¿quién soy yo para no perdonarte?". Alejandro terminó como hermano lego capuchino y asistió a la canonización de María, su víctima. El perdón abrió caminos de luz que el odio habría cerrado.
El rencor es un tormento
La parábola de Mateo 18, el siervo actúa como si tuviera todo el tiempo del mundo para cobrar, humillar y encerrar. Su deuda pequeña se ha convertido en el centro del universo. Olvida que él mismo acaba de ser sacado de una deuda impagable. El que no recuerda su propio fin —ni el perdón recibido— se convierte en un hombre pequeño, duro y ciego. Y vivir así es un tormento para el corazón.
Cuando guardamos rencor alimentamos la ilusión de que la ofensa que recibimos debe quedar grabada para siempre. El que guarda rencor quiere que su herida no pase, que el otro no escape de la mente, que la historia quede fijada en el momento del daño. El rencor es una prisión más estrecha que la ofensa original.
El que guarda rencor dispone su alma para vivir en la tristeza. Vive dándole vueltas al mal sufrido, se alimenta de conjeturas, de lamentos y proyecciones. Así se vive en un caldo de cultivo de frustración y sinsabores. La tristeza y el rencor son primos hermanos. El rencoroso imagina constantemente lo que debió ser, lo que el otro debería de pagar. Y así los demonios de la tristeza y de la ira encadenan el alma.
Derrotar al rencor
El 13 de mayo de 1981 Mehmet Ali Ağca le disparó al papa Juan Pablo II en la plaza de San Pedro. Desde el hospital, el papa dijo que lo ha perdonado. En 1983 Juan Pablo fue a la cárcel, se sentó con él, le habló como a un hermano. No fue un gesto mediático sino que mantuvo una relación con él y con su familia. El perdón no anuló la pena judicial, pero negó que el atentado tuviera la última palabra sobre los dos.
Seguramente san Juan Pablo II oró mucho por su agresor, y este es el primer paso que hemos de dar para perdonar. Una persona que todos los días hace oración por quien lo ofendió, al poco tiempo cambiará su perspectiva de las cosas y terminará por olvidar la ofensa del otro.
Segundo, aprendamos a perdonar por adelantado. ¿Qué significa? El hermano Christian de Chergé, prior del monasterio trapense de Nuestra Señora del Atlas en Argelia, redactó un testamento espiritual donde perdonó explícitamente y por adelantado a su futuro asesino. Este documento fue abierto por su familia poco después de que él y seis de sus hermanos monjes fueran secuestrados y asesinados por el Grupo Islámico Armado (GIA) en mayo de 1996. Decía su escrito: "Y a ti también, amigo del último instante, que no sabrás lo que estés haciendo, sí, porque también por ti quiero decir este “gracias” y este a-Dios en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea dado volvernos a encontrar, ladrones colmados de gozo, en el paraíso, si así le place a Dios, Padre nuestro, Padre de ambos".
Estos ejemplos heroicos pueden ser una inspiración para aquellos que aún no podemos perdonar. Dios no nos pide heroísmo en este momento, pero sí nos pide, al menos, tener el deseo de perdonar. En nuestras vidas hay heridas, abusos, violencia, traiciones. Todo esto pide tiempo, acompañamiento, el sacramento de la confesión y a veces tomar distancia. Pidamos la gracia al Señor de perdonar de corazón. Puede ser difícil, pero no es imposible.
Durante la Santa Misa de este domingo, cuando el sacerdote levante la Hostia, pensemos cada uno en nuestro último fin, en el Juicio Particular. No para que nos asustemos sino para que soltemos todo sentimiento malo contra los demás. Y cuando digamos "Amén" no sólo sea para decir "creo que es Cristo" sino también para decir: "Recibo la misericordia que no merezco, que no se retenga en mí y que fluya de mí a mis hermanos".