El me pidió una foto de mi sapo, yo le mandé ésta y me bloqueó. El quería ver la desnudez de mi cuerpo, yo, tonta de mí, le mostré la desnudez de mi alma.
Recordando cuando mi abuela contó que mi abuelo le crítico el primer plato de comida y ella se lo revoleo por la cabeza, le abrió la ceja y él nunca más le crítico nada