Como último acto de amor, te confieso que siempre me quedaré con las ganas de haber vivido una vida contigo, porque, en el fondo, yo sí quería que fueras tú.
Creo que una de las experiencias más conmovedoras de la vida es descubrir que alguien disfruta genuinamente de tu presencia. No de lo que le das, ni de tus logros. Solo de ti, de tus pensamientos, de tu energía y de tu existencia.