Un seguidor me dejó una pregunta muy buena en un post anterior:
¿Cuáles ratios corresponden a cada industria?
Porque no todos sirven para cualquier empresa.
Abro 🧵 con infografías!!
(Guárdatelo) 👇🏽
$AMEX American Express, nuevo Estudio de inversión ya disponible en Capital Faktory Research
American Express es la compañía que peor se entiende de las tres que hemos estudiado en el sector de pagos, y casi siempre por la misma razón: se la lee como si fuera la tercera red. Y no lo es. Comparte con Visa y Mastercard el producto que ve el consumidor, una tarjeta que se pasa por un datáfono, y prácticamente nada de lo que hay detrás. Quien venga de los dos estudios anteriores tiene que cambiar el chip antes de entrar en este, porque los reflejos que sirven para analizar una red de pagos aquí llevan a conclusiones equivocadas.
La compañía nació en 1850, y no como emisora de tarjetas sino como empresa de transporte y mensajería. Hoy se define en su informe anual como una empresa de pagos integrada, y esa palabra, integrada, es la que ordena todo lo demás. En el modelo de cuatro partes de Visa y Mastercard, el banco emisor, el adquirente, la red y el comercio son actores independientes que se reparten la comisión de cada pago. En Amex, las tres primeras funciones viven dentro de la misma casa. Es lo que se conoce como circuito cerrado, y su consecuencia práctica es que la compañía ve los dos extremos de cada transacción, al titular y al comercio, algo que ni Visa ni Mastercard pueden hacer porque no tienen relación directa con ninguno de los dos.
American Express – Menos Clientes, Mejores Clientes
American Express no es una red de pagos con un banco pegado. Es un banco que además opera una red. Tiene ficha bancaria, la supervisa la Reserva Federal, capta depósitos de sus propios clientes y asume con su balance el riesgo de que sus titulares no paguen. A cambio se queda la comisión completa del comercio, incluida la parte que en el modelo abierto se lleva el banco emisor. Visa y Mastercard juegan al volumen, unos pocos puntos básicos sobre una cantidad enorme de transacciones. Amex juega justo al revés: la comisión entera sobre una base de transacciones mucho más pequeña, y el ciclo de crédito dentro de casa. Esa es la idea que hay que llevar puesta durante todo el estudio, porque de ella se deduce casi todo lo demás, desde la forma de su balance hasta la losa regulatoria que carga y que sus dos competidoras no tienen.
De dónde sale cada dólar que entra por la puerta es lo primero que hay que aclarar. Amex cobra principalmente de tres maneras, y las tres responden a papeles distintos: la comisión que paga el comercio cada vez que alguien compra en él, la cuota anual que paga el titular por llevar la tarjeta en la cartera y los intereses de lo que decide financiar. A eso se suman las líneas que casi nadie mira, entre ellas el negocio mayorista por el que bancos de un centenar de países emiten tarjeta Amex bajo licencia de marca. Y explicamos por qué ni su balance ni su cuenta de resultados se pueden comparar con las de las empresas que estamos acostumbrados a ver.
Pero el verdadero núcleo del negocio, a nuestro juicio, no está ni en la red ni en el balance. Está en el cliente. Amex sirve a una fracción del mercado que cubren Visa y Mastercard, y todo su modelo descansa en que esa fracción valga mucho más que la media, porque gasta varias veces más y porque paga por el privilegio de hacerlo. Ese cliente es también el que quieren alcanzar los hoteles, las aerolíneas, los restaurantes y las plataformas de viaje, así que están dispuestos a financiar buena parte de los beneficios que Amex le entrega. Analizamos ese círculo virtuoso con detalle, porque es la pieza que mejor explica por qué el modelo aguanta: cuanto mejor es la base de clientes, más socios quieren asociarse; cuantos más socios entran, más rica se vuelve la propuesta de valor sin que la compañía tenga que pagarla entera; y una propuesta más rica atrae a más clientes de ese perfil.
De ahí sale el título del estudio, y de ahí sale también uno de los hilos que más nos ha interesado seguir: la premiumización de la cartera. Recorremos el catálogo entendido como lo que en realidad es, una escalera de afiliación replicada tres veces, para el particular, para la pequeña empresa y para la gran corporación, y analizamos cómo Amex ha ido subiendo cuotas y beneficios a la vez, peldaño a peldaño, sin que la retención se resienta. Y analizamos quién está entrando por esa puerta, porque la respuesta sorprende a mucha gente que asocia la marca a un cliente mayor: buena parte de las altas de los últimos años son millennials y generación Z. Entender qué significa eso para los próximos veinte años es una de las discusiones centrales del documento.
Ese perfil de cliente tiene una segunda derivada que trabajamos en profundidad, y es la calidad crediticia. Amex presta, y presta bastante, así que hay un ciclo de crédito dentro de su cuenta de resultados que Visa y Mastercard no tienen. La particularidad es que sus métricas de morosidad y de pérdida son las mejores del sector, año tras año y también en los ejercicios malos, y eso no es casualidad ni suerte. Explicamos de dónde viene, qué papel juega la propia propuesta de valor a la hora de seleccionar quién entra en la cartera, y hasta dónde llega esa ventaja, porque no protege por igual a todos los segmentos del negocio.
Pero hay una pregunta que un titular de Visa no se hace nunca y un titular de Amex se ha hecho toda la vida: ¿la aceptarán aquí? La aceptación ha sido el problema más caro de la compañía, porque condiciona cuánta gente está dispuesta a llevar la tarjeta y cuánto se atreve a gastar con ella. En Estados Unidos el problema está resuelto desde hace años. Fuera no, y ahí está a la vez el punto flojo del negocio y la mayor opción de crecimiento que tiene por delante, así que reconstruimos cómo se cerró la brecha estadounidense, por qué la internacional se resiste, y qué haría falta para que la expansión fuera de Estados Unidos acabe pareciéndose a lo que ya pasó dentro.
No hemos dejado fuera la parte incómoda. Analizamos la concentración enorme que tiene la compañía en un solo socio comercial y lo que pasaría si esa relación se rompiese, la competencia de los grandes bancos estadounidenses que llevan años intentando premiumizar su propia oferta y disputarle el mismo cliente, el frenazo del segmento comercial, y los topes regulatorios al intercambio que ya expulsaron a Amex del negocio de red en varios mercados. También evaluamos su exposición al comercio agéntico y qué están haciendo al respecto.
Sobre el equipo directivo nos mojamos ya en este estudio preliminar, y es que es una de las mejores direcciones que hemos analizado. Stephen Squeri lleva cuarenta años en la casa y ocho al frente de ella, y la compañía que ha construido tiene poco que ver con la que recibió. La pregunta que dejamos abierta, y a la que responderemos en la tesis final, no es si el negocio es bueno. Es a qué precio deja de ser una oportunidad.
Este estudio preliminar se completará posteriormente con la tesis de inversión final, donde sintetizaremos las conclusiones clave, profundizaremos en las valoraciones numéricas y definiremos nuestras proyecciones para determinar si estamos ante una oportunidad de inversión atractiva en base a nuestros objetivos de rentabilidad.
Recomendamos encarecidamente su lectura junto a los estudios de Visa y Mastercard, ya publicados, porque solo leyendo los tres en paralelo se aprecia que no hay tres maneras de hacer lo mismo, sino dos formas radicalmente distintas de ganar dinero con el mismo gesto de pagar.
Estudio disponible en https://t.co/qDPWxQ9OcK
$AMEX American Express, nuevo Estudio de inversión ya disponible en Capital Faktory Research
American Express es la compañía que peor se entiende de las tres que hemos estudiado en el sector de pagos, y casi siempre por la misma razón: se la lee como si fuera la tercera red. Y no lo es. Comparte con Visa y Mastercard el producto que ve el consumidor, una tarjeta que se pasa por un datáfono, y prácticamente nada de lo que hay detrás. Quien venga de los dos estudios anteriores tiene que cambiar el chip antes de entrar en este, porque los reflejos que sirven para analizar una red de pagos aquí llevan a conclusiones equivocadas.
La compañía nació en 1850, y no como emisora de tarjetas sino como empresa de transporte y mensajería. Hoy se define en su informe anual como una empresa de pagos integrada, y esa palabra, integrada, es la que ordena todo lo demás. En el modelo de cuatro partes de Visa y Mastercard, el banco emisor, el adquirente, la red y el comercio son actores independientes que se reparten la comisión de cada pago. En Amex, las tres primeras funciones viven dentro de la misma casa. Es lo que se conoce como circuito cerrado, y su consecuencia práctica es que la compañía ve los dos extremos de cada transacción, al titular y al comercio, algo que ni Visa ni Mastercard pueden hacer porque no tienen relación directa con ninguno de los dos.
American Express – Menos Clientes, Mejores Clientes
American Express no es una red de pagos con un banco pegado. Es un banco que además opera una red. Tiene ficha bancaria, la supervisa la Reserva Federal, capta depósitos de sus propios clientes y asume con su balance el riesgo de que sus titulares no paguen. A cambio se queda la comisión completa del comercio, incluida la parte que en el modelo abierto se lleva el banco emisor. Visa y Mastercard juegan al volumen, unos pocos puntos básicos sobre una cantidad enorme de transacciones. Amex juega justo al revés: la comisión entera sobre una base de transacciones mucho más pequeña, y el ciclo de crédito dentro de casa. Esa es la idea que hay que llevar puesta durante todo el estudio, porque de ella se deduce casi todo lo demás, desde la forma de su balance hasta la losa regulatoria que carga y que sus dos competidoras no tienen.
De dónde sale cada dólar que entra por la puerta es lo primero que hay que aclarar. Amex cobra principalmente de tres maneras, y las tres responden a papeles distintos: la comisión que paga el comercio cada vez que alguien compra en él, la cuota anual que paga el titular por llevar la tarjeta en la cartera y los intereses de lo que decide financiar. A eso se suman las líneas que casi nadie mira, entre ellas el negocio mayorista por el que bancos de un centenar de países emiten tarjeta Amex bajo licencia de marca. Y explicamos por qué ni su balance ni su cuenta de resultados se pueden comparar con las de las empresas que estamos acostumbrados a ver.
Pero el verdadero núcleo del negocio, a nuestro juicio, no está ni en la red ni en el balance. Está en el cliente. Amex sirve a una fracción del mercado que cubren Visa y Mastercard, y todo su modelo descansa en que esa fracción valga mucho más que la media, porque gasta varias veces más y porque paga por el privilegio de hacerlo. Ese cliente es también el que quieren alcanzar los hoteles, las aerolíneas, los restaurantes y las plataformas de viaje, así que están dispuestos a financiar buena parte de los beneficios que Amex le entrega. Analizamos ese círculo virtuoso con detalle, porque es la pieza que mejor explica por qué el modelo aguanta: cuanto mejor es la base de clientes, más socios quieren asociarse; cuantos más socios entran, más rica se vuelve la propuesta de valor sin que la compañía tenga que pagarla entera; y una propuesta más rica atrae a más clientes de ese perfil.
De ahí sale el título del estudio, y de ahí sale también uno de los hilos que más nos ha interesado seguir: la premiumización de la cartera. Recorremos el catálogo entendido como lo que en realidad es, una escalera de afiliación replicada tres veces, para el particular, para la pequeña empresa y para la gran corporación, y analizamos cómo Amex ha ido subiendo cuotas y beneficios a la vez, peldaño a peldaño, sin que la retención se resienta. Y analizamos quién está entrando por esa puerta, porque la respuesta sorprende a mucha gente que asocia la marca a un cliente mayor: buena parte de las altas de los últimos años son millennials y generación Z. Entender qué significa eso para los próximos veinte años es una de las discusiones centrales del documento.
Ese perfil de cliente tiene una segunda derivada que trabajamos en profundidad, y es la calidad crediticia. Amex presta, y presta bastante, así que hay un ciclo de crédito dentro de su cuenta de resultados que Visa y Mastercard no tienen. La particularidad es que sus métricas de morosidad y de pérdida son las mejores del sector, año tras año y también en los ejercicios malos, y eso no es casualidad ni suerte. Explicamos de dónde viene, qué papel juega la propia propuesta de valor a la hora de seleccionar quién entra en la cartera, y hasta dónde llega esa ventaja, porque no protege por igual a todos los segmentos del negocio.
Pero hay una pregunta que un titular de Visa no se hace nunca y un titular de Amex se ha hecho toda la vida: ¿la aceptarán aquí? La aceptación ha sido el problema más caro de la compañía, porque condiciona cuánta gente está dispuesta a llevar la tarjeta y cuánto se atreve a gastar con ella. En Estados Unidos el problema está resuelto desde hace años. Fuera no, y ahí está a la vez el punto flojo del negocio y la mayor opción de crecimiento que tiene por delante, así que reconstruimos cómo se cerró la brecha estadounidense, por qué la internacional se resiste, y qué haría falta para que la expansión fuera de Estados Unidos acabe pareciéndose a lo que ya pasó dentro.
No hemos dejado fuera la parte incómoda. Analizamos la concentración enorme que tiene la compañía en un solo socio comercial y lo que pasaría si esa relación se rompiese, la competencia de los grandes bancos estadounidenses que llevan años intentando premiumizar su propia oferta y disputarle el mismo cliente, el frenazo del segmento comercial, y los topes regulatorios al intercambio que ya expulsaron a Amex del negocio de red en varios mercados. También evaluamos su exposición al comercio agéntico y qué están haciendo al respecto.
Sobre el equipo directivo nos mojamos ya en este estudio preliminar, y es que es una de las mejores direcciones que hemos analizado. Stephen Squeri lleva cuarenta años en la casa y ocho al frente de ella, y la compañía que ha construido tiene poco que ver con la que recibió. La pregunta que dejamos abierta, y a la que responderemos en la tesis final, no es si el negocio es bueno. Es a qué precio deja de ser una oportunidad.
Este estudio preliminar se completará posteriormente con la tesis de inversión final, donde sintetizaremos las conclusiones clave, profundizaremos en las valoraciones numéricas y definiremos nuestras proyecciones para determinar si estamos ante una oportunidad de inversión atractiva en base a nuestros objetivos de rentabilidad.
Recomendamos encarecidamente su lectura junto a los estudios de Visa y Mastercard, ya publicados, porque solo leyendo los tres en paralelo se aprecia que no hay tres maneras de hacer lo mismo, sino dos formas radicalmente distintas de ganar dinero con el mismo gesto de pagar.
Estudio disponible en https://t.co/qDPWxQ9OcK
Queridos suscriptores,
Acabamos de publicar el Capital Faktory 62: “Los Lakers, el Liverpool y el Trofeo Inversor: Cómo se Valora un Equipo Deportivo y Por Qué los Multimillonarios Pagan Cifras que Ningún DCF Justifica”.
Queremos arrancar con las dos escenas que abren el informe. Miércoles 12 de agosto de 2026, mañana en Los Ángeles. ESPN publica una primicia que rompe todas las escalas conocidas del deporte profesional: Josh Kushner (fundador y consejero delegado de Thrive Capital) y Bob Iger (ex-consejero delegado de Disney) han acordado comprar Los Angeles Lakers por 12.500 millones de dólares. Es la mayor valoración jamás pagada por una franquicia deportiva en la historia del planeta, supera el récord anterior (Celtics 6.100 millones, enero 2025) por más del doble, y por poner el número en su sitio iguala aproximadamente el valor de mercado de una compañía como Ferrari o el PIB anual de Islandia. El vendedor, Mark Walter (Guggenheim Partners, TWG Global), había comprado la participación de control a la familia Buss en octubre de 2025 por unos 10.000 millones. Beneficio: 2.500 millones en 14 meses, un retorno del 25% sobre el activo trofeo más simbólico del baloncesto profesional. Casi nadie hace 25% anualizado en 14 meses sobre nada que no sea una opción sobre Nvidia.
La sacudida no había terminado de digerirse cuando, 48 horas después, viernes 14 de agosto, llegó el segundo martillazo. Fenway Sports Group (John Henry, propietario del Liverpool desde 2010) confirmó la venta de una participación minoritaria del 38% al consorcio 1892 Holdings por 1.650 millones de libras. La operación implica una valoración total del Liverpool de 5.500 millones de libras (entre 7.100 y 7.400 millones de dólares) y convierte al club en el más caro jamás valorado en el fútbol europeo por operación real.
Y aquí llega el matiz que casi ningún titular está contando y al que le dedicamos una sección entera del informe. Los “Bezos compra el Liverpool” y “Amazon se hace con Anfield” son sencillamente inexactos. Lo que ha pasado es esto: un consorcio con nombre simbólico (1892 Holdings, en referencia al año de fundación del club) ha comprado una participación minoritaria de aproximadamente el 38%. El consorcio está liderado operativamente por Amit Bhatia, empresario indo-británico ex co-propietario del Queens Park Rangers, y agrupa a los Mittal Family Trusts (Lakshmi Mittal, magnate del acero), la familia Saverin (Eduardo, cofundador de Facebook, y su mujer Elaine) a través de EE Capital, y K5 Global (el fondo californiano fundado por Michael Kives y Bryan Baum) en el que Jeff Bezos es el inversor principal aportando más de 1.000 millones de dólares. FSG (John Henry) conserva la mayoría del capital, el control operativo y todos los asientos ejecutivos. Bezos no tiene asiento en la junta directiva. El consorcio tiene una opción no mutua a 12 meses para adquirir participación de control a una valoración estimada en 8.000 millones. FSG retorno sobre Liverpool: aproximadamente 18x en 16 años, IRR estimado del 19-20%.
En las 28 páginas de este informe os explicamos, capa por capa:
— La cronología completa del deal Lakers: Kushner contactando a Walter el viernes 8 de agosto, cierre en 72 horas, anuncio el 12. Estructura del deal (efectivo + cap table + deuda + private equity), aprobación NBA pendiente septiembre (requiere 3/4 del Board of Governors), Kushner obligado a desprenderse de su participación previa en Miami Heat, y la ventaja fiscal americana (hasta el 90% del precio amortizable como intangibles en 15 años)
— Los perfiles de Kushner (Thrive Capital 25-65 mil millones AUM, portfolio Instagram/OpenAI/Stripe, patrimonio 16.700M Forbes) e Iger (adquisiciones históricas en Disney: Pixar 7.400M, Marvel 4.000M, Lucasfilm 4.060M, Fox 71.300M) y por qué su combinación es tan potente
— El vendedor Mark Walter: Guggenheim Partners (345.000M AUM), TWG Global, Dodgers, Chelsea, Sparks, PWHL, Cadillac F1, y los motivos reales de la venta (investigación DOJ/SEC/FBI en Delaware Life y Guggenheim Investments)
— La deal Liverpool diseccionada correctamente: el consorcio 1892 Holdings, sus miembros reales (Bhatia como líder operativo, Mittal, Saverin, K5/Bezos como financieros), FSG manteniendo control, y la opción a 12 meses. Por qué el 38% no es control y por qué los titulares están inexactos
— FSG y el retorno del 18x: cómo John Henry pasó de 300 millones libras en 2010 a 5.500 millones libras hoy en 16 años, IRR 19-20% anualizado, y comparación con el S&P 500 (retorno S&P mismo período ~550-600%, Liverpool ~1.800%)
— La metodología de valoración explicada desde cero: los cuatro motores de valor (TV nacional, match-day, sponsorships y escasez estructural), con datos concretos: NBA 76.000M por 11 años del nuevo contrato con Disney/NBC/Amazon (6.900M/año), Premier League 12.250M libras por 3 años (2025-28), Real Madrid revenue 1.270M euros histórico, Liverpool 703M libras 2024-25
— Por qué el DCF tradicional NUNCA justifica las valoraciones deportivas: Warren Buffett y los “moats” de 100 años, la asimetría oferta/demanda estructural (30 franchises NBA, 20 clubs Premier League, la oferta no crece), y el “trophy asset premium” del 20-40% sobre valor operativo
— El ranking Top 25 franquicias deportivas mundiales agosto 2026: Dallas Cowboys 10.000+, Warriors 8.500, Lakers 12.500 (nuevo récord), Rams 7.500, Real Madrid ~6.000 estimado, Man United 5.500, Barcelona 5.500, Liverpool 7.100 (nueva valoración implícita), Chelsea 5.400, Bayern Munich 5.000
— La comparativa del modelo USA (closed system, salary cap, sin descenso, revenue sharing, múltiplos NBA 13,5x revenue) vs modelo Europa (open system, promoción/descenso, sin cap, Champions League como upside, múltiplos Premier League 5-8x pero Big Six casi USA)
— Los casos icónicos del trophy asset premium: Ballmer con Clippers 2014 (2.000M, todos decían “loco”, hoy 5.500M, +175% en 12 años), Cohen con Mets, Josh Harris con Commanders (6.050M en 2022, récord antes de Lakers), Boehly con Chelsea (5.400M 2022 tras venta forzada Abramovich)
— Los ganadores estructurales del sector y los perdedores: quién compra deportivo en los próximos años, qué sectores adyacentes se benefician (derechos TV, naming rights, apuestas deportivas, merchandising, analytics)
— Los riesgos regulatorios que las valoraciones actuales no incorporan: Independent Football Regulator UK (Football Governance Act 2024), PSR Premier League (Everton -8 puntos 2023, Nottingham Forest -4 puntos 2024), La Liga control salarial (por qué Barcelona no pudo fichar a Messi 2021), Bundesliga 50+1, MLB antitrust exemption
— Cinco escenarios sector 2026-2030 con probabilidades: Consolidación estructural (40%), Correction 20-30% (25%), Democratization con fractional ownership (15%), Regulación estricta (15%), Global expansion NBA/Premier (5%)
Los deals de Lakers y Liverpool no son decisiones de billonarios excéntricos. Son inversiones racionales sobre un tipo de activo con escasez extrema (30 franchises NBA, 20 clubs Premier League), moat estructural de 100+ años, correlación baja con equities/bonds, y demanda global creciente por streaming e internacionalización. El “trophy asset premium” no es exuberancia — es la prima que el mercado paga por acceder a la única clase de activo que no se puede reproducir. Chancellor (CF56) nos recuerda que la escasez estructural es el mejor moat que existe. Los sports teams son moats con historia deportiva.
El informe ya está disponible en vuestra área de suscriptores, en exclusiva para suscriptores PRO.
Hay una pregunta que casi nadie se hace cuando analiza un buró de crédito, y que resulta ser la puerta de entrada a todo lo demás.
¿Por qué un banco le entrega gratis a Experian la información más valiosa que tiene —el comportamiento de pago de toda su cartera— sabiendo perfectamente que después se la va a vender a sus competidores?
La respuesta es que nadie le obliga.
El sistema descansa sobre un principio llamado reciprocidad, y su regla es tan simple como demoledora: para poder consultar los datos del buró hay que aportar los propios. El que no contribuye, no consulta. Lo verdaderamente notable es quién impuso esa regla, porque no fue ningún Estado ni ningún regulador. Es un acuerdo privado que la propia industria crediticia se autoimpuso.
Ese es el foso más fuerte que existe, porque no depende de un contrato que pueda romperse ni de una ley que pueda derogarse, sino de la estructura misma del problema.
Hoy publicamos nuestra cobertura inicial de Experian plc, la tercera pieza de nuestra trilogía sobre la infraestructura del crédito estadounidense, después de FICO y Equifax.
Lo que vas a aprender dentro:
→ Cómo funciona un buró de crédito por dentro, y por qué el buró y la puntuación son cosas distintas —una confusión que arruina la mitad de los análisis que se escriben sobre este sector.
→ El proceso completo de una hipoteca en Estados Unidos en cinco pasos, dónde entra Experian, dónde cobra y por qué el banco que te concede el préstamo casi nunca es el que se queda con él.
→ Qué es el informe de fusión triple y quién se lleva cada dólar de esos cincuenta o cien que cuesta.
→ Por qué la reciprocidad protege mucho más a la categoría que a Experian en particular, y de dónde viene entonces su ventaja real sobre Equifax y TransUnion.
→ Qué significa que un fichero esté «delgado», y cómo la compañía convirtió ese problema social en un activo propietario que sus competidores no tienen.
→ Cómo se lee una serie histórica que parece mostrar un desplome del 57% en veinticuatro meses y en realidad no muestra ninguna crisis.
Y después, la observación que ordena toda la tesis, que es incómoda.
Dentro de esta compañía hay una frontera. Tres cuartas partes de sus ingresos están en mercados donde el dato es difícil de replicar. La cuarta parte restante compite sin protección estructural y arrastra la media hacia abajo. Los movimientos de cuota lo confirman: ha ganado terreno donde es dueña del dato y lo ha cedido donde solo vende producto encima de un dato ajeno.
Esa frontera es la tesis entera, y la recorremos negocio por negocio sin concesiones. Incluida la vertical que, con todas las letras, calificamos como la parte más floja del argumento de diversificación de la compañía.
El resto de lo que encontrarás:
- La cifra de la que depende todo: cuánto vale un consumidor mirado como una consulta frente a ese mismo consumidor mirado como una relación intermediada. La diferencia es de dos órdenes de magnitud.
- Veinte años de cuentas, ejercicio por ejercicio, atravesando la crisis de 2008, el desplome del real, la pandemia y el ciclo de tipos altos.
- El riesgo que consideramos el principal de la compañía, muy por delante de la inteligencia artificial, de la regulación y de FICO. No es el que esperas.
- Brasil, que es donde el modelo completo funciona mejor que en ningún otro sitio, incluido Estados Unidos.
- La guerra abierta con $FICO desde octubre de 2025, y por qué la asimetría juega a favor del buró.
- Estructura de retribución del equipo directivo con la tabla completa, accionariado insider, y la disciplina real detrás de la asignación de capital.
-Y en el bloque final, nuestras proyecciones, la valoración y la perspectiva.
Empresas aburridas, de esas que componen capital silencioso. Con la IA como aliada, aprovecha las oportunidades.
Siempre se habla de los activos ocultos en las empresas pero, ¿𝐪𝐮𝐞 𝐡𝐚𝐲 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐜𝐭𝐢𝐯𝐨𝐬 𝐛𝐢𝐞𝐧 𝐯𝐢𝐬𝐢𝐛𝐥𝐞𝐬 𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐢𝐧𝐯𝐚𝐥𝐮𝐚𝐛𝐥𝐞𝐬?
Gran empresa Experian $EXPN
Hace dos años escribí que $ICE era una empresa excelente y que el único riesgo real era el precio que pedía el mercado.
Hoy la acción vale casi lo mismo que entonces pero su BPA creció un +60%.
Llegando a, ¿una valoración razonable?
Veamos que ha pasado 🧵
La última conferencia de Tesla parecía un cuento de ciencia a ficción
Desde hablar de las manos de los robots, a dejar caer que los robotaxis llevarán un Starlin para dar señal a operadoras
Lo vemos todo en 🔓🔓
$TSLA una ventana hacia el futuro
Os he mandado por el canal gratuito de Telegram un artículo sobre la subida de Hoy de Moderna y lo que ha pasado para que se dispare un 177% https://t.co/SCmqho9E7Y
$MRNA