Lo de esta gente me indigna y como madridista no me representa, pero..
Estos tres están en su derecho de apoyar o no lo que les de la gana.
Ahora, que lo hagan con valentía y *asuman las consecuencias*.
Si están en contra que tengan dos cojones y no se pongan la camiseta, en lugar de ponérsela a medias.
Y aunque pueden pensar lo que quieran, *ahí salen a jugar representando al Real Madrid*, y ante algo tan grave como lo que está ocurriendo en Ceuta esta gente no debería representar al Real Madrid.
¿Te pones la camiseta en apoyo a los ceutíes? Sales a jugar.
¿No te la quieres poner? No te la pongas, pero hoy no juegas.
Y a título personal espero que el Madrid tome medidas, que el madridismo no se olvide de esto y que la afición se lo recuerde en cada partido en el Bernabeu.
Tras la cafrada de Vinicius y Mbappé con las camisetas de apoyo a Ceuta, tengo claro cuál es MI ALINEACIÓN para el derbi.
Además que con el nivel que traen los dos, el equipo jugará mejor.
FUERA DE MI EQUIPO YA, FLORENTINO DIMISIÓN, TE HAN COMIDO LA TOSTADA Y NO RESPETAN.
El Nuevo Santiago Bernabéu es el perfecto ejemplo del capitalismo occidental contemporáneo: es mucho más feo, mucho más caro y se han eliminado sus señas de identidad (el nombre y la cruz en el escudo) para cumplir las exigencias del nuevo Dios (el «Mercado»).
Cuando un gobierno no combate efectivamente la criminalidad, no es porque no tenga la capacidad de hacerlo, sino porque los cómplices de los criminales son los que están en el gobierno.
📝 CARTA ABIERTA a la Coordinadora de Contenido de @NetflixES. Ante la falta de respuesta a mi correo, he decidido hacer público su contenido.
📢 Se agradece su difusión.
Estimada Verónica Fernández,
Le escribo para trasladarle mi profunda decepción e indignación ante la decisión de Netflix de incorporar a su catálogo la docuserie Michael Jackson: El veredicto.
No me dirijo a usted únicamente como espectador, sino como alguien que ha estudiado de forma exhaustiva el juicio de 2005 contra Michael Jackson, que ha leído a fondo sus transcripciones judiciales y que ha dedicado años de trabajo a analizar aquel proceso, hasta el punto de publicar un libro precisamente sobre ese litigio y las acusaciones contra Jackson. Precisamente por ello, me resulta imposible contemplar esta producción sin percibir algo que salta a la vista desde los primeros minutos: el absoluto desprecio por el rigor, el contexto y la verdad.
Este "documental" se presenta como imparcial, pero no es así. Después de verlo, se puede apreciar que construye una narrativa de culpabilidad, y lo hace basándose en testimonios desacreditados, omisiones deliberadas, manipulaciones de contexto y afirmaciones que contradicen directamente la documentación judicial disponible. Lo más preocupante no es que existan opiniones contrarias sobre Michael Jackson, ya que es un debate abierto y es lícito hablar de ello con total naturalidad. Lo preocupante de todo esto es que Netflix esté dando visibilidad a una producción que confunde activamente a la audiencia acerca de hechos perfectamente verificables.
Uno de los ejemplos más evidentes es Diane Dimond, una de las figuras centrales del documental. Su historial de afirmaciones falsas y sensacionalistas sobre Michael Jackson está ampliamente documentado. En este enlace he realizo un análisis detallado que demuestra hasta qué punto algunas de sus afirmaciones carecen de credibilidad:
https://t.co/wrrdKgf1fp
Y Diane Dimond es solo el principio. Podría realizar exactamente el mismo ejercicio con otros participantes entrevistados en la serie, como Vincent Amen o Martin Bashir, cuyas contradicciones, manipulaciones y falsedades descaradas han sido ampliamente expuestas y documentadas a lo largo de los años. El documental se baprovecha del desconocimiento del espectador medio sobre quiénes son sus entrevistados. Pero quienes hemos estudiado este caso durante años los conocemos bien, conocemos perfectamente sus antecedentes y hemos contrastado durante décadas sus declaraciones con las pruebas y las transcripciones judiciales. Por eso resulta tan evidente la falta de rigor de una producción que los presenta como fuentes incuestionables.
Tampoco puede ignorarse que una de las productoras de esta docuserie, Anya Cooper, trabaja para AMOS Pictures, la misma compañía responsable de Leaving Neverland. Por tanto, resulta difícil creer que exista una voluntad real de equilibrio o neutralidad cuando una de las personas detrás del proyecto procede precisamente de una productora asociada a una de las obras más sesgadas y cuestionadas sobre este asunto.
Lo que más me sorprende es la doble vara de medir que parece aplicarse cuando Michael Jackson es el tema de conversación. Durante este último mes hemos visto artículos criticando al biopic de Michael Jackson por supuestamente omitir elementos polémicos de su vida. Sin embargo, parece que nadie exige el mismo nivel de honestidad a un documental que omite de forma sistemática las abundantes pruebas de fraude, contradicción y manipulación presentes en las acusaciones, pruebas que fueron fundamentales para la absolución unánime de Michael Jackson en 2005.
Porque ese es el verdadero problema... Este documental no solo hace una interpretación parcial de los hechos maquillada de neutralidad, sino que directamente omite información clave para que el espectador pueda comprenderlos.
Un ejemplo especialmente grave es la forma en que presenta la relación entre Gavin Arvizo y Michael Jackson. El documental repite que ambos durmieron juntos y muestra un vídeo de ambos, pero edita y elimina deliberadamente la parte de las declaraciones en las que explican que Gavin durmió en la cama mientras Michael Jackson lo hizo en el suelo. El propio Gavin Arvizo declaró bajo juramento durante el juicio que nunca compartieron la cama. Sin embargo, esa parte desaparece. Se corta. Se elimina. Y el espectador recibe una impresión completamente distinta de lo que realmente se dijo. Alteran descaradamente el significado de un testimonio mediante una edición selectiva. Y ese patrón se repite una y otra vez a lo largo de la serie.
Después de haber leído cientos de páginas de transcripciones judiciales, puedo afirmar sin reservas que este documental transmite una imagen profundamente distorsionada de lo ocurrido. No porque presente argumentos contrarios a Michael Jackson, sino porque oculta sistemáticamente aquellos hechos que contradicen el relato que pretende imponer.
Francamente, me parece inaceptable que Netflix avale un producto que se presenta como documental mientras difunde afirmaciones engañosas, perpetúa bulos desacreditados desde hace años y reescribe hechos judiciales que cualquier persona puede contrastar consultando las fuentes originales.
La verdad no puede ser selectiva. Si Netflix aspira a ser una plataforma comprometida con la calidad y la credibilidad de sus contenidos, debería ser la primera interesada en evitar la difusión de producciones que recurren a este tipo de prácticas.
Por todo ello, le solicito formalmente que Netflix reconsidere la presencia de Michael Jackson: El veredicto en su catálogo y proceda a su retirada.
Asimismo, le recuerdo que existe una campaña internacional de cancelación de suscripciones motivada por la inclusión de este documental en la plataforma, que ya supera las 160.000 firmas. Independientemente de la opinión que cada uno tenga sobre Michael Jackson, el creciente rechazo que está generando esta producción demuestra que muchos espectadores perciben lo mismo que yo: que Netflix ha dado cabida a una obra profundamente sesgada que sacrifica la verdad en favor del sensacionalismo.
Como autor que ha dedicado años a estudiar este caso, pero sobre todo como espectador que espera honestidad de una plataforma de referencia mundial, considero que Netflix tiene la responsabilidad de revisar críticamente este tipo de contenidos y preguntarse si realmente representan los estándares de rigor y credibilidad que dice defender.
Atentamente,
Pablo Rodríguez Lago
Autor de Volviendo a Neverland
Vigo, España