dias como hoy me pregunto por qué deposito tanto en el futbol. es un deporte que se canso de darme tristezas, derrotas y desilusiones.
es la relación mas tóxica de la historia.
Leo Messi es el primer jugador en la historia en jugar tres finales del Mundo como titular.
Este mundial iba a ser de “yapa” y termina siendo aplastante:
El mejor jugador de la historia.
Para aquellos que querían ver a la Selección Argentina eliminada, para aquellos que festejaban, van a tener que seguir viéndola en este Mundial. Argentina está en cuartos de final. No jugará como en Qatar, pero tiene dos pelotas gigantes. No nos subestimen.
Los papelitos A4 tirados antes de tiempo. El homenaje al 26/6 en la Centenario Alta. La única alegría de River en la tarde: su triunfo en el sorteo del arco para evitar la arena en el primer tiempo. Los minutos iniciales con Boca desconectado. El homenaje de Brey a Gatti descolgándola a una mano. El primer estiletazo de Paredes. El sandwichito a Merentiel. La rápida amarilla a Bareiro. La lenta amarilla a Salas. El segundo desborde de Blanco en la tarde. El quinto desgarro de Driussi en un año.
El tackle de Colidio a Bareiro, cada uno en la vereda correcta. Los errores no forzados de Weigandt. Los passing shots de Paredes, ya con la molestia en el isquiotibial a cuestas: segunda daga a espaldas de los centrales, remate de la Bestia y “¡uuuh!” en bares y casas de la mitad más uno. La tercera fue la vencida: otro pase magistral de cachetada al yorugua, mano clara, penal claro, segunda amarilla clara (como a Bressan de Gremio en 2018, como a Valdez en Independiente-Racing hace dos semanas). No para Darío Herrera. Zafa Rivero. No zafa River. Montiel quiere ponerlo nervioso a su compañero de doce pasos en Qatar. Ja. Somos todos Paredes: poema de ejecución, poema de festejo. El beso al escudo. El Topo Gigio. Otro truco gallo. Otro silencio atroz. 1-0 al descanso.
El caño porno de Merentiel a Moreno: tenés que techar el estadio, los genios hacen eso. Otro regalito de Rivero, otra mala definición de la Bestia. La presión de Blanco, el bombazo a lo Nandez de Ascacíbar. Los ponchazos del equipo del paladar negro. La seguridad de Brey. La sobriedad de Costa y sobre todo de Di Lollo: enorme cierre ante Salas y otro partido de podio.
La plantada de Paredes. El berrinche de Acuña. La Scaloneta, a un lado. Delgado mejorado. Bareiro sacrificado. Afuera Leo, figura total. Adentro Ander, jugador de rol. El aprendizaje para Aranda. El quite de Belmonte. El pase exquisito del español. La primera de las mil corridas de Zeballos. El láser verde, al rescate de un River para la cachetada.
Los 5 minutos de descuento. El último centro a la olla del devaluado Millonario. El empujoncito a lo Sub Zero de Blanco. El piletazo de Martínez Quarta. El pedido de VAR de 50 pulgadas de Coudet.
El pitazo final. El puño apretado del gran capitán. La merecida alegría de Úbeda, que cambió críticas por elogios. La ida veloz del DT local. Los silbidos para el “renovado” River. Los festejos del renovado Boca. Las bocinas en las calles. La selfie en mitad de cancha. La paternidad, intacta.
Ahora sin el robo del VAR está claro que River jugó a nada. Que si empataba era por fuerza porque no jugó nada de nada bien. Fue un espanto en lo futbolístico. Así y todo estuvo en partido hasta la última jugada y el afano asqueroso de Paletta logró que todo terminara 0/1.
Que bien se empieza el día cuando Boquita gana, por favor. Si el equipo juega a la altura de la hinchada, todos los partidos van a ser como el de ayer. El camino es este.