Suena a cliché, pero cuanto más leo, más consciente soy de la inmensidad del conocimiento y de todo lo que aún ignoro. La lectura, más que certezas, suele regalarnos humildad.
Cuando Virginia Woolf escribió: «No hace falta tener prisa. No hay necesidad de brillar. No hace falta ser nadie más que uno mismo», abrazó a mucha gente.
En Roma se celebra la fiesta de Pentecostés con una tradición bellísima y particular.
El Panteón de Agripa se llena de pétalos de rosa a través de su característico óculo, simulando el descenso del Espíritu Santo.
Juan Luis Guerra decidió arriesgarse y cruzó su clásico con algo que nadie esperaba. Sting. Cantando en español.
Y aquí pasa algo raro: lo que no debería funcionar funciona. Y no solo funciona, emociona. Dos mundos completamente distintos en una misma canción.
¿esto es una joya inesperada o hay clásicos que es mejor dejar intactos?