No se obliga a nadie a que te escuche, a qué te dedique su tiempo, a que se quede. No se obliga a nadie a que te quiera con la misma intensidad que quieres tu, porque las acciones valen mas cuando las hacen por iniciativa propia y no por obligación.
“No te molestes con el pozo que está seco porque no te da agua, mejor pregúntate por qué sigues insistiendo en sacar agua en donde ya ha quedado claro que no puedes encontrarla...”