Les limpio la tl del ruido innecesario de las funas y el chisme. Y, de paso, promuevo mis escritos, a ver si conquisto fake a versos o mínimo se proyectan.
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Sus manos bailaban por cada tecla del piano al ritmo de Rachmaninoff y, en su mente, cual compendio de películas de antaño, solo se transfiguraban aquellos recuerdos de cuando amó y desamó y quiso sin querer y recordó y olvidó y se entregó y se asfixió de tanto sentir.
En sus años de juventud, Siloé había mantenido una profunda obsesión por la música. Su joven corazón entusiasmado se sumergía en un frenesí absurdo por conmover almas desconocidas y la emoción de conquistar cada pieza a una velocidad delirante lo sumergían en una quimera musical
Sin embargo, nunca cayó del todo en el huracán de la emotividad pueril y sensibilidad absurda que pudieran atrofiar su teoría del sentir. De todas formas, solo quería llevarlo a la práctica de su música.
«Yo, en un arranque confidencial, le acababa de contar, sin detalles ni nombres, que hacía muchos años estaba enamorado de una mujer que aparecía y desaparecía en mi vida como un fuego fatuo, incendiándola de felicidad por cortos períodos y, después, dejándola seca, estéril,
Hay una amistad a la que extraño todos los días de mi existencia, más allá del vínculo que tenemos y nos apoyamos mutuamente, me da orgullo saber que esta logrando cosas increíbles fuera de aquí. En mi corazón siempre estará, yo guardo recuerdos de las personas que amo.