Liderar el cambio es como caminar por una cuerda floja. El sistema intentará derribarte (asesinato político) no porque seas malo, sino porque el cambio duele. 1/3
Cada vez que vestimos esta camisola, sentimos o mesmo orgulho, a mesma paixão e o mesmo sentido de responsabilidade do primeiro dia.
Amanhã começa um novo capítulo.
Trabalhámos muito para chegar a este momento e agora é altura de dar tudo pelo nosso País, e por todas as comunidades Portuguesas que nos apoiam aqui e em todo o mundo. Acreditem como nós! #VAIDARPORTUGAL
Detalles importante que dejó @oscarfmurillo en @VLate2025: cifras, advertencias y una idea central que no deberíamos perder de vista. Venezuela no necesita únicamente administrar mejor sus riquezas. Necesita volver a ser una República. 🇻🇪
Han pasado 125 noches desde aquel 8 de febrero, el día en que dejé atrás 535 días de sombras, soledad e injusticia. Al reencontrarme con la luz y recuperar la calma interna, comprendí una verdad que me duele: el país que me circunda, sin saberlo, tambien esta preso. Ambos compartimos un mismo cautiverio, el mío mas pequeño. Mi país apenas empieza a descubrir que también lleva un grillete invisible, un custodio en la puerta y la prohibición de soñar al ritmo de sus propios anhelos. Venezuela esta descubriendo, lenta y progresivamente, al igual que yo, que su compás vital fue interrumpido abruptamente. Y como yo ahora, toda la nación comienza a entender que el despojo comenzó mucho antes. Antes de mi violenta detención, yo ya vivía normalizando los ultrajes a mi ciudadanía: micrófonos clausurados en medios que antes me tendían a mi y a mi grupo político la mano; sentencias judiciales que eran groseras parodias de la ley dictadas por jueces militantes del gobierno; y algunas aulas universitarias que cerraban mis materias y silenciaban "justificadamente" mis contactos con la juventud. Aceptaba la anomalía como parte del paisaje porque sabía que era la consecuencia lógica de que unos pocos, los eternos culpables rojos -ahora desesperadamente vestidos de azul-, los que ahora nos obligan a pedir perdon, se habían robado la República. Son los mismos culpables que hoy pretenden transmutarse en inocentes, amparados por sus cómplices, los apaciguadores de siempre; los media tinta de siempre; esos que antes y ahora me piden bajar el tono, inclinar la cabeza y claudicar bajo los eufemismos del diálogo y el perdón sin justicia. Hoy, desde esta pecera forzada que simula confort, observo a una nación, que al igual que yo cuando al fín recupere mi libertad, se verá obligada a renovar sus credenciales de existencia: sus "papeles" de identidad, su licencia de conducir, sus solvencias financieras... el absurdo burocrático de tener que pedir permiso para "ser" de nuevo. Yo, nuevamente ciudadano, la nación, nuevamente república... Nos encontramos en el mismo umbral. Mientras cargamos el peso del grillete y el asedio, nos toca mirarnos de frente y descifrar las preguntas esenciales: ¿para qué queremos ser libres?, ¿para tropezar con la misma piedra?, ¿o para inaugurar, por fin, un verdadero destino, verdaderamente libre, justo, democrático?... ¿Queremos realmente ser libres o nos da miedo serlo?... Entonces, ¿estamos preparados para serlo ya?...
https://t.co/JjM0PLAiH1 a través de @ElNacionalWeb
The key to saving the environment is not looking backward, it’s moving forward.
I realized this the first time I visited Italy twenty years ago. Everything was clean and green. The rivers sparkled. The lesson for me was obvious: the answer is not underdevelopment. The answer is progress.
When China was poor, the air was so polluted that people could barely see the blue sky. Today, blue skies have returned to their cities. Development does not only create wealth, it also provides the resources needed to restore and protect the environment.
Some environmentalists want us to preserve every aspect of our biodiversity, including the mosquitoes for example, so that researchers can fly in once every ten years from their universities (which build particle accelerators and billion-dollar laboratories with their pocket money), study our ecosystems, and count how many people died from dengue outbreaks.
They want to buy our air through carbon credits. If carbon credits were such a great deal, they would be selling them to us, not the other way around.
Cleaning every river, lake, and water source in El Salvador, and ensuring they remain clean and sparkling, would cost roughly $12 billion. Where is that money supposed to come from without economic development? Carbon credits?
The path forward for our country is the path of Japan and Singapore, not the path of the Congo.
De este fragmento, lo que más nos tiene que interesar es que la energía será el activo más importante del futuro. Argentina debe posicionarse como un país clave en este ámbito y atraer la mayor cantidad de inversión posible. Tenemos TODO para hacerlo.
El olvido no es una opción válida en momentos de vacíos institucionales. Una nación debe apelar a la memoria de la verdad cuando otros llaman al perdón forzado. Para los culpables todo ha sido forzado: nos desaparecieron forzadamente a más de 2000 vzlanos, amargando la vida de nuestras familias; luego forzadamente dictaron una Ley de Amnistía que incumplen; y ahora, forzadamente, por presión internacional liberan a algunos selectivamente. Desean que lo superemos, que los perdonemos y que vayamos con ellos, a la nada… al olvido… Para recomponer el país y restablecer la República, necesitamos justicia y justicia es memoria… y en nuestra memoria reciente de pueblo, hay historias ciudadanas de virtud. Tengámoslas presente. No las olvidemos…
Al régimen le conviene tenerlo así: ni preso del todo, ni libre del todo. La zona gris es su obra maestra. Porque un mártir en una celda genera indignación. Un hombre con grillete en su casa genera... negociación. Y eso es exactamente lo que buscan: convertir una injusticia en moneda de cambio, y encontrar del otro lado a alguien dispuesto a sentarse a regatear el precio de la libertad ajena. @yorisvillasana lo llama crueldad infinita. Yo lo llamo un negocio. Y en todo negocio hay dos partes. Pregúntense quién está sentado en la otra silla.
🇻🇪🆓 Libertad plena para @PerkinsRocha. Libertad para todos los presos políticos de Venezuela.
Nuevamente paso por acá para expresar mi gratitud y emoción por tantos mensajes de apoyo, por la solidaridad, por las réplicas a favor de mo caso. No tengo idea como retribuir tanta gentileza. Dios los bendiga a todos y cuenten conmigo siempre 🤩😍🥰🙂↕️
Hoy tuve el honor de recibir en mi cautiverio a Andrés Velásquez, referente ético de la Politica vzlana, un coherente y persistente aliado de la libertad, sin ambages ni juegos ocultos. Ambos estuvimos bañados por la sabiduría y cariño de nuestra Prof Yoris @yorisvillasana …
La reconstrucción de Venezuela no puede esperar años mientras se diseñan grandes proyectos de infraestructura.
Debe existir un plan inmediato para estabilizar el suministro de electricidad, agua potable, telecomunicaciones y servicios esenciales durante los primeros meses de una transición.
Ese esfuerzo podría formar parte de un programa internacional de asistencia humanitaria y recuperación nacional, apoyado por organismos multilaterales y capacidades de ingeniería de clase mundial, incluyendo al Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos, con amplia experiencia en respuesta a desastres, restauración de infraestructura crítica y generación de emergencia.
Mientras se ejecuta un plan nacional de modernización a largo plazo, los venezolanos necesitan soluciones inmediatas que permitan mantener hospitales operativos, plantas de tratamiento de agua funcionando, escuelas abiertas y servicios básicos estables.
La recuperación de Venezuela no comienza con megaproyectos.
Comienza el primer día que una familia puede encender la luz, abrir el grifo y tener esperanza nuevamente.
#Venezuela #Reconstrucción #Infraestructura #NuevoHorizonte #RecuperaciónNacional
Nos hacemos eco de este justo reclamo. No existe razones para mantener las irregulares restricciones impuestas a la Dra Maria Lourdes Afiuni @mariafiuni que la mantienen inmersa en una indefinición, impidiéndole su plena libertad…
Hoy a 115 días de mi arresto domiciliario, recibí la agradable visita de esta linda dama. Por ella, por su fuerte voz, por sus gritos de rabia y de impotencia frente a la arbitrariedad que presenció sobre mi; por sus valientes y solitarias acciones ciudadanas, que incluyeron la arriesgada obstrucción que con su vehículo hizo del irregular y violento secuestro del cual fui objeto, aquel 27 de agosto del 2024; por ella y Gracias a ella, mi familia y amigos pudieron tener conocimiento que a partir de ese día, estaría injustamente preso en el Helicoide. Gracias Maria Cristina (@MariaCr35749877) por haber sido ese nefasto día, la luz inspiradora que iluminó con tus acciones el último recuerdo de dignidad ciudadana que tuve durante los 535 días que pase en la oscuridad…
🇻🇪🎙️📺 Ya está en YouTube nuestra conversación con Perkins Rocha, @PerkinsRocha. Verdad, alianza e institucionalidad. Una conversación lúcida, seria y necesaria, con una frase que ayuda a ordenar este momento: “Lo que se negocia no son principios. Se negocia el cómo y el cuándo.” Vayan a escucharla en el canal de Venezuela Late. Y aprovechen de suscribirse 🔔
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@VLate2025 ✍️Solo puse en orden sus palabras. La brillantez, la profundidad, la claridad de lo que está en juego, todo es de @PerkinsRocha. Si quieres entender de verdad lo que viene para Venezuela, tómate el tiempo para leerlo completo. Nadie lo explica mejor que él.
𝐏𝐢𝐞𝐝𝐫𝐚, 𝐑𝐨𝐜𝐚, 𝐞𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐬𝐞 𝐩𝐥𝐚𝐧𝐭𝐚 𝐞𝐧𝐟𝐫𝐞𝐧𝐭𝐞
Una conversación con Perkins Rocha
Elizabeth Sánchez Vegas | Venezuela Late
Hay nombres que no se escogen, que se revelan. Perkins viene del griego petros, piedra. Rocha significa acantilado, peñasco, la fuerza que resiste el mar desde hace siglos. Contreras es el que se planta enfrente. Piedra, roca, el que se planta enfrente. Como si el universo hubiera necesitado siglos para preparar las palabras exactas antes de ponerlas juntas en un hombre nacido en Caracas el 7 de noviembre de 1962, en un hogar sencillo, marcado por valores que hoy parecen antiguos solo porque se han vuelto urgentes.
Este domingo 31 de mayo de 2026, Perkins Rocha habló desde su arresto domiciliario en Caracas con la comunidad de Venezuela Late, y lo que dijo merece ser leído con la misma lentitud con que él lo pensó, muchas veces en la oscuridad de una celda en el Helicoide, durante 535 días. No es exageración. Es aritmética del dolor.
Hay algo que estremece en escuchar a un hombre que pasó casi año y medio privado de libertad, en condiciones higiénicamente insalubres, con angustia y con soledad, y que sin embargo, al recuperar el derecho de mirar por una ventana, lo primero que describe son las luces de las estrellas sobre el este de Caracas. No la oscuridad que lo precedió, sino la luz que la sigue. Eso es lo que ocurre cuando una persona ha decidido, en el lugar más hondo de sí misma, que el futuro importa más que el resentimiento.
Estuvo presente en el conteo del 28 de julio de 2024. Vio lo que ocurrió. Lo sostuvo frente al país y frente al poder. Un mes después lo detuvieron, y pasó 535 días en el Helicoide antes de volver a su casa con un grillete en el tobillo y cuatro funcionarios en la puerta. Y a pesar de todo eso, o quizás por eso mismo, habla con una serenidad que no es resignación, sino la convicción de que lo que viene puede ser mejor que lo que fue. Lo suyo no es un manifiesto de venganza ni un catálogo de agravios, aunque tendría razones sobradas para ambas cosas. Es algo más difícil: una hoja de ruta razonada hacia la reconstrucción de Venezuela, desde el principio que guió su vida jurídica: una nación no se levanta desde la fuerza, sino desde el derecho, la ética y las instituciones.
La tesis que articula esta noche es, al mismo tiempo, histórica y urgente. Lo que Venezuela está viviendo no es la caída de un gobierno sino el agotamiento de un régimen, y hay una diferencia enorme entre las dos cosas. Rocha lo llama el ancient régime, el viejo orden, con la misma precisión con que los historiadores nombraron lo que la revolución francesa dejó atrás. Y como ocurrió entonces, lo que viene no debería ser otra ruptura violenta sino una evolución, construida sobre lo mejor del pasado, incluyendo, dice con responsabilidad que no todos se atreverían a ejercer, algunos elementos valiosos de estos veintiocho años, porque en ellos también hubo resistencia ciudadana que no se puede negar ni debe desperdiciarse.
Para entender dónde está Venezuela hoy hace falta aceptar que el país atravesó tres hitos que Rocha describe como ciudadanos en su esencia más profunda. Las primarias de 2023, que resucitaron el ánimo cívico después del fracaso del interinato. Las elecciones del 28 de julio de 2024, donde ese ánimo se tradujo en voluntad política irrefutable frente al mundo. Y el 3 de enero de este año, que él interpreta no como una intervención externa sino como la consecuencia natural e inevitable de haber irrespetado esa soberanía, la lectura que el mundo hizo de una verdad que los venezolanos sostuvieron con su cuerpo, con su libertad y con su vida. Esos tres momentos forman una secuencia. No son accidentes. Son el arco de un pueblo que aprendió, que demostró y que finalmente cobró, no con armas sino con verdad.
Pero cobrar con verdad tiene un precio, y Rocha lo conoce con precisión de quien lo pagó. Dentro del Helicoide, mientras transcurrían los meses, algunos compañeros de celda llegaron a recriminarle que el grupo que él representaba había sido irresponsable, que había hecho un llamado político sin establecer los mecanismos para garantizar el reconocimiento del triunfo. Su respuesta, que repitió en diciembre de 2024, en Semana Santa de 2025 y en diciembre de 2025, fue siempre la misma: esto está en desarrollo. Los demócratas no reaccionamos como ustedes están pidiendo que reaccionemos. Luchamos con la verdad. Y exponemos nuestra vida como prueba y garantía de eso. Hay en esa respuesta una dignidad que no necesita ganar ningún argumento para imponerse.
El régimen, en su lectura, no evolucionó. Mutó. La palabra es deliberada. Como el ADN desordenado que, ante un estímulo radiactivo, se convierte en algo amorfo, el régimen cambió sin crecer, se transformó sin mejorar, y hoy lo que queda es una estructura que ya perdió su cabeza, pero todavía sostiene sus reflejos. Y esos reflejos, aunque erráticos, tienen músculo. Desde su ventana en el este de Caracas, Rocha puede ver las aeronaves que entran a La Carlota. Esa tarde, antes de la conversación, entró uno muy particular: grande, verde oliva, silencioso, sin bandera venezolana. Un zancudo enorme, lo describió, con la misma calma con que un médico describe un síntoma que ya ha diagnosticado. El tutelaje militar existe. No se ve todos los días, pero existe, y cuando quiere hacerse notar, se nota.
Ese tutelaje es, paradójicamente, parte de la ecuación que hace posible la transición. Porque cambia las condiciones del juego. Lo que viene no es el mismo país que el 28 de julio, y ese cambio abre posibilidades que antes no existían. No le asusta, dice, quiénes estén al frente del CNE, porque estarán tutelados. Lo que importa es que el proceso se dé en condiciones distintas, con ocho meses de preparación mínima, con las garantías que María Corina Machado ha descrito como no negociables, y con la conciencia de que es posible que este año mismo haya elecciones presidenciales. No como utopía, sino como la única salida que tiene sentido para todos los involucrados, incluidos quienes hoy ocupan el poder indebidamente. Porque el mejor destino político que les queda, dice Rocha con una generosidad que sorprende en alguien que acaba de salir de su celda, es exponerse a un escrutinio ciudadano y dejar que el país decida. Participar de esa apertura es lo único que les puede garantizar un espacio, aunque sea pequeño, en la Venezuela que viene. Ya vendrá la justicia, dice, y pondrá los puntos sobre las íes. Pero eso llegará cuando haya libertad, no antes.
Sobre la negociación, que es una palabra que en Venezuela abre heridas, fue categórico en lo que sí y en lo que no. Lo que se negocia no son principios. No es quién tiene razón. Se negocia el cómo y el cuándo. Cómo se produce la salida ordenada, cuándo se celebran las elecciones, cómo se reintegran al espacio político los que estuvieron inhabilitados y excluidos, cómo se garantiza que la voluntad popular que se expresó el 28 de julio tenga representación proporcional en lo que viene. No hay en esa negociación ninguna concesión sobre la verdad. Solo una decisión práctica sobre el camino menos costoso para llegar al mismo destino: la libertad.
Y quien debe conducir esa negociación, dice sin titubear, es María Corina Machado. Porque la ha sufrido, porque la ha padecido, porque desde el comienzo nunca se negó a ella, sino que la fue preparando con paciencia y con claridad. La negociación final llegó. Y el momento en que ella pise territorio venezolano será el catalizador de todo lo demás. No una consecuencia del proceso sino su detonante.
La distinción que establece entre alianza y unidad es uno de los aportes conceptuales más lúcidos de la noche. Lo que ocurrió en el Manifiesto de Panamá, que él llama el vademécum, la carta de navegación del proceso, no fue una fusión de identidades ni un matrimonio ideológico. Fue una alianza, que es algo diferente y en muchos sentidos más honesto. La unidad supone compartir la misma visión de vida. La alianza supone la honestidad suficiente para reconocer que no se comparte todo, pero sí la dirección, y la confianza suficiente para caminar juntos hasta un punto acordado. Lo ilustra con 1958, con Betancourt, Caldera y Gustavo Machado, con Fabricio Ojeda, cinco hombres de visiones filosóficas opuestas que encontraron en la alianza el instrumento para desplazar la bota de Pérez Jiménez. No los unía la coincidencia sino la honestidad y la palabra. Hasta aquí vamos juntos, y de aquí en adelante cada quien toma su rumbo. Eso fue el Pacto de Punto Fijo en su dimensión más real. Y eso, dice, es Panamá hoy.
Lo que también salió de Panamá fue una distribución de tareas. Cada quien sabe qué le toca hacer ahora. Y en ese reparto hay una variable que Rocha protege con cuidado, que goza del visto bueno, dice, del tutelaje, porque permite identificar quiénes son los actores comprometidos con la institucionalidad, y eso es información valiosa para quien quiera invertir en Venezuela y ayudar a salir del marasmo. No era, aclara, una propuesta antipatriótica admitir que solos no podíamos. Era una propuesta realista. Nadie quiere que su familiar pase por una quimioterapia. Pero a veces la quimioterapia es necesaria para poder vivir. El 3 de enero fue eso: una quimioterapia política que nadie provocó por gusto, que fue la consecuencia directa de que el régimen desconoció lo que el pueblo decidió el 28 de julio, y que ahora hay que reconducir, como un buen judoca que no detiene la fuerza que tiene enfrente, sino que la redirige hacia el destino que conviene.
La pregunta incómoda llega inevitablemente. De su causa, cuatro personas tienen amnistía completa, tres están libres con régimen de presentación, y él, solo él, permanece en arresto domiciliario con grillete y vigilancia permanente. ¿Es una ficha de negociación? No sé, responde, con una honestidad que descoloca precisamente porque no la adorna. A veces amanece pensando que su libertad plena será la señal de que el proceso está listo para arrancar. Otras veces piensa que lo que él representa es peligroso en este momento específico: la voz de un jurista que puede nombrar el vacío institucional con precisión técnica, que puede describir lo que hay hoy en Venezuela como una hipocresía institucional donde el tutor hace carantoñas a la tutelada, donde emisarios de quien tiene a su jefe preso en Brooklyn se abrazan con esa tutelada como si no supieran todos lo que está pasando. Ese juego de truco, dice con ironía, no puede durar mucho. Las caretas caen. Siempre caen.
Lo que sí sabe con certeza es que en los últimos meses el grillete no le impidió ir recalibrando su voz, saliendo del silencio de a poco, midiendo las palabras, elevando el diagnóstico con cuidado, pero sin claudicar. Lo que describe como la recuperación lenta de los espacios políticos cercenados. No negados, aclara, cercenados. La diferencia es importante: lo negado no existió nunca, lo cercenado existió y fue amputado, y eso significa que puede volver a crecer.
La convocatoria que hace a quienes lo escuchan desde afuera, la clase media intelectual que él describe como la clase líder en toda situación social y política, es tan exigente como esperanzadora. Si esa clase no tiene claro el camino, el trabajo de María Corina será más largo y más difícil. La tarea no es la protesta ni el enfrentamiento. Es elevar la conciencia ciudadana. Llevar el verbo a la calle, que hoy es la universidad, el pasillo del tribunal, el hogar, la cuadra, el medio de comunicación. Externalizar el reclamo de cambio. Crear el clima que permita que las condiciones de seguridad para el regreso de María Corina Machado y Edmundo González Urrutia al territorio nacional sean recibidas con beneplácito. Esas condiciones, dice, se están construyendo. Ya hay presencia en el terreno de quienes garantizarán la seguridad cuando llegue el momento. Ese momento se percibirá, es muy difícil de ocultar, y cuando ocurra será el último eslabón de una cadena que ya empezó a moverse.
Ese clima no es una abstracción. Perkins Rocha lo vio encarnado en los comanditos, esas células ciudadanas que organizaban barrios sin que nadie les pagara; en quien llevaba un sándwich o un café a quien pasaba la noche cargando datos en una computadora; en esa pregunta íntima, ¿por qué hago esto si ni siquiera me pagan? y en una respuesta que no era un slogan, sino una imagen: la de un hijo que mañana pueda estudiar lo que le dé la gana, sin uniformarse, sin militarizarse, simplemente libre. Cuando el interés trasciende lo material y se vuelve espiritual, altruista, virtuoso, eso ya no es política ordinaria. Es un pueblo que encontró su dignidad.
La conversación termina donde siempre termina la historia venezolana cuando la cuentan quienes la vivieron desde adentro: en el futuro. En lo que todavía no ocurrió pero que ya se puede sentir moverse. El regreso de María Corina. El regreso de Edmundo. Las elecciones. La institucionalización. La justicia que llegará cuando haya libertad, no antes. Y entre junio y julio de este año, predice Rocha, el termómetro que el tutelaje introducirá en el cuerpo social del país va a confirmar lo que ya todos saben: que sin un proceso político que devuelva la legitimidad a las autoridades, esto va a explotar. Y que unas elecciones son lo único que puede evitarlo.
Lo dice desde una ventana con estrellas. Con un grillete en el tobillo. Con cuatro funcionarios en la puerta. Y con la misma convicción con que escribió, hace treinta y cinco años, que Venezuela tenía derecho a un país.
Perkins Rocha. Piedra. Roca. El que se planta enfrente. El universo no se equivocó con ese nombre.
@PerkinsRocha@VLate2025@elhabito@devorahsasha@LeCoffeeCat@VenteVenezuela@ConVzlaComando