The Firm’s race is to replace you before they collapse under their own weight and market pressures.
Your race is to replace them before they finish or the market finishes them.
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Lean esto. Es muy importante. Es el discurso de este 20.01.2026 en Davos del primer ministro canadiense @MarkJCarney. Esto irá a los libros de historia. Más allá de tener las referencias correctas y estar muy bien escrito, Carney tiene el valor y la lucidez de llamar de una vez a las cosas por su nombre.
Es un placer —y un deber— estar con ustedes en este punto de inflexión para Canadá y para el mundo.
Hoy hablaré de la ruptura del orden mundial, del fin de la grata ficción y del amanecer de una realidad brutal en la que la geopolítica de las grandes potencias no tiene freno.
Pero sostengo, aun así, que otros países —en particular las potencias medias como Canadá— no están indefensos. Tienen el poder de construir un nuevo orden que integre nuestros valores, como el respeto de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los Estados.
El poder de los menos poderosos comienza con la honestidad.
Cada día se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias. Que el orden basado en normas se está desvaneciendo. Que los fuertes hacen lo que pueden, y los débiles sufren lo que deben.
Este aforismo de Tucídides se presenta como inevitable: la lógica natural de las relaciones internacionales reimponiéndose. Y, ante esa lógica, existe una fuerte tendencia de los países a adaptarse para encajar. A acomodarse. A evitar problemas. A esperar que el acatamiento compre seguridad.
No lo hará.
Entonces, ¿cuáles son nuestras opciones?
En 1978, el disidente checo Václav Havel escribió un ensayo titulado El poder de los sin poder. En él planteó una pregunta sencilla: ¿cómo se sostenía el sistema comunista?
Su respuesta empezaba con un verdulero. Cada mañana, este tendero coloca un letrero en su escaparate: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”. No lo cree. Nadie lo cree. Pero lo coloca de todos modos: para evitar problemas, para señalar conformidad, para llevarse bien. Y como cada tendero en cada calle hace lo mismo, el sistema persiste.
No solo mediante la violencia, sino mediante la participación de la gente común en rituales que, en privado, sabe que son falsos.
Havel llamó a esto “vivir dentro de una mentira”. El poder del sistema no proviene de su verdad, sino de la disposición de todos a actuar como si fuera cierto. Y su fragilidad proviene de la misma fuente: cuando incluso una sola persona deja de actuar —cuando el verdulero quita su letrero— la ilusión empieza a resquebrajarse.
Ha llegado el momento de que las empresas y los países retiren sus letreros. Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo lo que llamamos el orden internacional basado en normas. Nos unimos a sus instituciones, alabamos sus principios y nos beneficiamos de su previsibilidad. Podíamos impulsar políticas exteriores basadas en valores bajo su protección.
Sabíamos que la historia del orden internacional basado en normas era parcialmente falsa. Que los más fuertes se eximirían cuando les conviniera. Que las reglas comerciales se aplicaban de manera asimétrica. Y que el derecho internacional se aplicaba con rigor variable según la identidad del acusado o de la víctima.
Esta ficción era útil, y la hegemonía estadounidense, en particular, ayudó a proveer bienes públicos: rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a marcos para resolver disputas.
Así que pusimos el letrero en la ventana. Participamos en los rituales. Y, en gran medida, evitamos señalar las brechas entre la retórica y la realidad. Ese pacto ya no funciona. Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición. En las dos últimas décadas, una serie de crisis —financiera, sanitaria, energética y geopolítica— dejó al descubierto los riesgos de una integración global extrema.
Más recientemente, las grandes potencias empezaron a usar la integración económica como arma. Aranceles como palanca. Infraestructura financiera como coerción. Cadenas de suministro como vulnerabilidades a explotar. No se puede “vivir dentro de la mentira” del beneficio mutuo mediante la integración cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación. Las instituciones multilaterales en las que se apoyaban las potencias medias —la OMC, la ONU, las COP—, la arquitectura de la resolución colectiva de problemas, están muy debilitadas.
Como resultado, muchos países están llegando a las mismas conclusiones. Deben desarrollar mayor autonomía estratégica: en energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministro. Este impulso es comprensible. Un país que no puede alimentarse, abastecerse de energía o defenderse tiene pocas opciones. Cuando las normas ya no te protegen, debes protegerte tú. Pero seamos lúcidos sobre adónde conduce esto. Un mundo de fortalezas será más pobre, más frágil y menos sostenible.
Y hay otra verdad: si las grandes potencias abandonan incluso la pretensión de normas y valores para perseguir sin trabas su poder e intereses, los beneficios del “transaccionalismo” se vuelven más difíciles de replicar. Los hegemones no pueden monetizar continuamente sus relaciones. Los aliados diversificarán para cubrirse ante la incertidumbre. Comprarán seguros. Aumentarán opciones. Esto reconstruye la soberanía —una soberanía que antes estaba anclada en normas—, pero que estará cada vez más anclada en la capacidad de resistir la presión.
Esta gestión clásica del riesgo tiene un coste. Pero ese coste de la autonomía estratégica, de la soberanía, también puede compartirse. Las inversiones colectivas en resiliencia son más baratas que que cada uno construya su propia fortaleza. Los estándares compartidos reducen la fragmentación. Las complementariedades son de suma positiva.
La pregunta para las potencias medias, como Canadá, no es si debemos adaptarnos a esta nueva realidad. Debemos hacerlo. La pregunta es si nos adaptamos simplemente construyendo muros más altos —o si podemos hacer algo más ambicioso.
Canadá fue de los primeros en escuchar la llamada de atención, lo que nos llevó a cambiar de forma fundamental nuestra postura estratégica. Los canadienses saben que nuestra vieja y cómoda suposición de que nuestra geografía y nuestras membresías en alianzas conferían automáticamente prosperidad y seguridad ya no es válida.
Nuestro nuevo enfoque se basa en lo que Alexander Stubb ha denominado “realismo basado en valores” —o, dicho de otro modo, aspiramos a ser principistas y pragmáticos. Principistas en nuestro compromiso con valores fundamentales: la soberanía y la integridad territorial, la prohibición del uso de la fuerza salvo cuando sea coherente con la Carta de la ONU, el respeto de los derechos humanos. Pragmáticos al reconocer que el progreso suele ser incremental, que los intereses divergen, que no todos los socios comparten nuestros valores.
Nos estamos comprometiendo ampliamente, de forma estratégica, con los ojos abiertos. Afrontamos activamente el mundo tal como es, no esperamos al mundo tal como quisiéramos que fuera. Canadá está calibrando sus relaciones para que su profundidad refleje nuestros valores. Estamos priorizando un compromiso amplio para maximizar nuestra influencia, dada la fluidez del mundo, los riesgos que esto plantea y lo que está en juego de cara a lo que viene. Ya no dependemos solo de la fuerza de nuestros valores, sino también del valor de nuestra fuerza.
Estamos construyendo esa fuerza en casa. Desde que mi gobierno asumió el cargo, hemos recortado impuestos sobre ingresos, ganancias de capital e inversión empresarial; hemos eliminado todas las barreras federales al comercio interprovincial; y estamos acelerando un billón de dólares de inversión en energía, IA, minerales críticos, nuevos corredores comerciales y más allá. Estamos duplicando nuestro gasto en defensa para 2030, y lo hacemos de maneras que fortalezcan nuestras industrias nacionales.
Nos estamos diversificando rápidamente en el exterior. Hemos acordado una asociación estratégica integral con la Unión Europea, incluyendo la adhesión a SAFE, los mecanismos europeos de compra de defensa. Hemos firmado otros doce acuerdos comerciales y de seguridad en cuatro continentes en los últimos seis meses. En los últimos días, hemos concluido nuevas asociaciones estratégicas con China y Catar. Estamos negociando pactos de libre comercio con India, la ASEAN, Tailandia, Filipinas y Mercosur.
Para ayudar a resolver problemas globales, estamos impulsando una geometría variable: diferentes coaliciones para diferentes asuntos, basadas en valores e intereses. En Ucrania, somos miembro central de la Coalición de los Dispuestos y uno de los mayores contribuyentes per cápita a su defensa y seguridad. En soberanía ártica, nos mantenemos firmemente junto a Groenlandia y Dinamarca y apoyamos plenamente su derecho único a determinar el futuro de Groenlandia.
Nuestro compromiso con el Artículo 5 es inquebrantable. Trabajamos con nuestros aliados de la OTAN (incluyendo el Nordic Baltic 8) para asegurar aún más los flancos norte y oeste de la alianza, incluyendo inversiones sin precedentes en radar de alcance más allá del horizonte, submarinos, aeronaves y presencia terrestre.
En el comercio plurilateral, estamos impulsando esfuerzos para tender un puente entre el Acuerdo Transpacífico y la Unión Europea, creando un nuevo bloque comercial de 1.500 millones de personas. En minerales críticos, estamos formando clubes de compradores anclados en el G7 para que el mundo pueda diversificarse y alejarse de un suministro concentrado. En IA, cooperamos con democracias afines para garantizar que, en última instancia, no nos veamos obligados a elegir entre hegemones e hiperescaladores.
Esto no es multilateralismo ingenuo. Tampoco es depender de instituciones debilitadas. Es construir coaliciones que funcionen, asunto por asunto, con socios que comparten suficiente terreno común como para actuar juntos. En algunos casos, será la gran mayoría de las naciones. Y es crear una densa red de conexiones a través del comercio, la inversión y la cultura, de la que podamos valernos para desafíos y oportunidades futuras. Las potencias medias deben actuar juntas porque, si no estás en la mesa, estás en el menú. Las grandes potencias pueden permitirse ir solas. Tienen el tamaño de mercado, la capacidad militar, la palanca para dictar condiciones. Las potencias medias no.
Pero cuando solo negociamos bilateralmente con un hegemón, negociamos desde la debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros por ser los más complacientes. Esto no es soberanía. Es la representación de la soberanía mientras se acepta la subordinación.
En un mundo de rivalidad entre grandes potencias, los países intermedios tienen una elección: competir entre sí por el favor o unirse para crear un tercer camino con impacto. No debemos permitir que el auge del poder duro nos ciegue ante el hecho de que el poder de la legitimidad, la integridad y las normas seguirá siendo fuerte —si elegimos ejercerlo juntos.
Lo cual me devuelve a Havel. ¿Qué significaría para las potencias medias “vivir en la verdad”?
Significa nombrar la realidad. Dejar de invocar el “orden internacional basado en normas” como si siguiera funcionando tal como se anuncia. Llamar al sistema por lo que es: un período en el que los más poderosos persiguen sus intereses usando la integración económica como un arma de coerción.
Significa actuar con coherencia. Aplicar los mismos estándares a aliados y rivales. Cuando las potencias medias critican la intimidación económica que viene de una dirección pero guardan silencio cuando viene de otra, estamos manteniendo el letrero en la ventana.
Significa construir aquello en lo que decimos creer. En lugar de esperar a que el hegemón restaure un orden que está desmantelando, crear instituciones y acuerdos que funcionen como se describen. Y significa reducir la palanca que permite la coerción.
Construir una economía doméstica fuerte debería ser siempre la prioridad de todo gobierno. Diversificar internacionalmente no es solo prudencia económica; es la base material para una política exterior honesta. Los países se ganan el derecho a posturas basadas en principios reduciendo su vulnerabilidad a represalias.
Canadá tiene lo que el mundo quiere. Somos una superpotencia energética. Poseemos vastas reservas de minerales críticos. Tenemos la población más educada del mundo. Nuestros fondos de pensiones están entre los mayores y más sofisticados inversores del planeta. Tenemos capital, talento y un gobierno con una enorme capacidad fiscal para actuar con decisión. Y tenemos los valores a los que muchos otros aspiran.
Canadá es una sociedad pluralista que funciona. Nuestro espacio público es ruidoso, diverso y libre. Los canadienses siguen comprometidos con la sostenibilidad. Somos un socio estable y fiable —en un mundo que no lo es—, un socio que construye y valora relaciones a largo plazo.
Canadá tiene algo más: el reconocimiento de lo que está ocurriendo y la determinación de actuar en consecuencia. Entendemos que esta ruptura exige más que adaptación. Exige honestidad sobre el mundo tal como es.
Estamos quitando el letrero de la ventana. El viejo orden no va a volver. No deberíamos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia. Pero, a partir de la fractura, podemos construir algo mejor, más fuerte y más justo. Esta es la tarea de las potencias medias, que son las que más tienen que perder en un mundo de fortalezas y las que más tienen que ganar en un mundo de cooperación genuina.
Los poderosos tienen su poder. Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de nombrar la realidad, de construir nuestra fuerza en casa y de actuar juntos. Ese es el camino de Canadá. Lo elegimos abierta y confiadamente. Y es un camino ampliamente abierto a cualquier país dispuesto a recorrerlo con nosotros.
Este es el rostro del aislamiento. Del deterioro físico y del desgaste emocional.
Este es el rostro de un hombre que lleva más de 12 meses incomunicado, separado de sus hijos, de su madre y de su esposa.
Así luce una vida paralizada de manera injusta y arbitraria.
Así se marca en el cuerpo y en el alma un tiempo robado, un tiempo que jamás podrá devolverse.
Cada día encerrado es un día arrancado a su familia, a sus hijos, a su derecho a vivir.
Rafael Tudares Bracho es inocente.
Es un padre de familia.
Es un ser humano sometido a un daño que no tiene justificación.
Rafael va a regresar a su casa. Su familia lo va a ayudar a sanar lo que este encierro ha intentado destruir.
Pasaremos la página para poder retomar nuestras vidas, porque merecemos seguir viviendo.
Pero este daño no puede quedar en silencio.
Habrá memoria.
Habrá verdad y habrá justicia Dios mediante.
La reunión de Machado y Trump
Donald Trump se reunió este jueves con la líder opositora María Corina Machado en su comedor privado, por no tratarse de una visita oficial de Estado, subrayando el carácter político y personal de una cita orientada al intercambio estratégico sobre Venezuela. La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que Trump estaba seguro de que iba a ser “una conversación buena y productiva, porque ella es una voz valiente, destacada del pueblo venezolano”. Según Leavitt, Trump considera que la interlocución en este momento es con la dictadura interina, pero la intención es que haya elecciones en el futuro. Sobre Delcy Rodríguez, Leavitt reiteró que “hasta ahora ha cumplido todas las demandas de EEUU". Al salir, Machado saludó a los venezolanos congregados afuera de la Casa Blanca y afirmó: “Sepan que contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela”. Machado le entregó la medalla de su premio Nobel de la Paz, como un acto de buena voluntad.
Con los senadores
Luego, María Corina Machado se reunió en el Capitolio de los Estados Unidos con senadores republicanos y demócratas a quienes afirmó que la administración Trump entiende que para que los venezolanos regresen a su país es necesario reconstruir instituciones, respetar derechos humanos y garantizar libertad de expresión, el estado de derecho y un proceso electoral auténtico: “He insistido, y seguiré insistiendo, en que Venezuela tiene un presidente electo, y me siento muy orgullosa de trabajar junto a él”, afirmó defendiendo la legitimidad del mandato surgido de las elecciones del 28 de julio de 2024. “Yo soy solo una de millones de venezolanos determinados a recuperar la libertad, la justicia y la democracia para nuestro país (...) Queremos libertad, dignidad e igualdad”, dijo la líder, antes de advertir que el chavismo sabe ganar tiempo y aprovecharse de los esfuerzos realizados de buena fe.
Petróleo y economía
EE. UU. incautó el sexto tanquero petrolero sancionado vinculado al régimen de Venezuela en una operación matutina este 15 de enero. El ‘Veronica’ fue detenido para frenar actividades ilícitas con tanqueros furtivos. La administración Trump también informó que realizó su primera venta de petróleo venezolano por valor de $500 millones, y añadió que el precio del petróleo cayó 3%, de $64,26 a 59,94, después de esta venta. Por su parte, el Fondo Monetario Internacional declaró que cualquier reanudación de las relaciones con Venezuela depende de que los gobiernos miembros que representen la mayoría de los votos del FMI reconozcan a la dictadura interina. El FMI no ha tenido ningún tipo de interacción con Venezuela desde 2019 por la falta de reconocimiento de la dictadura de Nicolás Maduro.
El Banco Central de Venezuela (BCV) recibirá $500 millones, y estos recursos, al parecer ya depositados en el Fideicomiso de Qatar, se canalizarán hacia el sector privado a través del mercado cambiario, contribuyendo a aliviar la presión sobre la tasa de cambio y a reducir la brecha entre dólares oficiales y paralelos. Según Ecoanalítica, $300 millones serán vendidos a cuatro bancos privados, que deberán subastar las divisas, dando prioridad a alimentos y medicinas, así como a micro, pequeñas y medianas empresas que deben tener código SWIFT, para que la operación quede registrada en el sistema financiero estadounidense. El BCV será el receptor de los bolívares que deriven de estas subastas y solo podría destinarlos al pago de salarios y beneficios laborales. La situación económica de Venezuela es muy grave debido a las políticas de Delcy Rodríguez en los últimos años, con un significativo aumento de la pobreza, un déficit fiscal bestial y la notable escasez de liquidez en dólares. La inflación de tres dígitos y la depreciación del bolívar no se resolverán rápido.
La cachorra en su laberinto
En una supuesta memoria y cuenta ante la ilegítima Asamblea Nacional, Delcy Rodríguez dijo que si algún día le toca ir a Washington lo hará “de pie nunca arrastrándome”; pero eso no le quedó tan chistoso como el aviso de que seguirá luchando por la liberación de Maduro y Cilia, sí, los que ella misma traicionó. Anunció una reforma parcial de la ley de Hidrocarburos para incluir modelos de la ley Antibloqueo, y crear dos fondos con ingresos petroleros, uno de protección social y otro de servicios. Los que dicen ser opositores en el parlamento, siguen sin oponerse a nada. Después de excarcelar el miércoles a 19 periodistas, la dictadura interina suspendió las excarcelaciones de los cientos de presos políticos que aún mantienen, incluyendo a casi 200 personas en desaparición forzada. Ha sido otro día triste para los familiares que esperan afuera de las cárceles.
Internacionales
- Cuba recibió los restos de sus 32 mercenarios fallecidos en combate durante la operación militar en Venezuela para la captura de Maduro y Cilia Flores.
- Rusia advirtió que Ucrania se está quedando sin tiempo para llegar a un acuerdo que ponga fin a casi 4 años de guerra. Rusia ha rechazado las propuestas occidentales y afirma que tiene la intención de tomar por la fuerza el resto del territorio ucraniano.
- Al parecer, Arabia Saudí, Qatar y Omán disuadieron a Trump de atacar a Irán, ya que temían graves reveses en la región; sin embargo, EE. UU. emitió nuevas sanciones contra personas y entidades del régimen iraní.
- La diputada española Cayetana Álvarez de Toledo le respondió a su Canciller por la posición del gobierno de Pedro Sánchez sobre Venezuela: “Trump (...) ha puesto fin a la impunidad de un criminal”. Aseguró que José Luis Rodríguez Zapatero es el gran blanqueador de la tiranía chavista.
…
Que por ahora Trump privilegie la estabilidad sobre la transición democrática, en una estrategia en la que Delcy le da petróleo y él la deja en el cargo, no supone que no demandemos lo justo: democracia y elecciones.
https://t.co/qleYOeZ6gY
No se ve algo así todos los días.
Cuando pasa, se nota.
Esto es extraordinario.
Por Marula Eugster Rigolo.
¿Cada cuánto te encuentras con algo que de verdad te detiene?
🇨🇱Presidente de Chile, Gabriel Boric, sobre su ruptura con el chavismo:
"Un país del cual escapan más de siete millones de personas... Uno no puede defender algo así. Y el ver ahora, este último año, cómo se aferraron al poder de la manera más ilegítima y sin ningún tipo de pudor, me deja claro que es una dictadura. Toda nuestra generación vio con mucha esperanza y entusiasmo el chavismo en 1998. También la integración latinoamericana que promovía Chávez más allá de los excesos retóricos, alguien que se parara firme frente a Estados Unidos. Pero después nos dimos cuenta de que no había una transformación económica sustantiva dentro de la misma Venezuela, que se había generado una gran corrupción, que los niveles de pobreza eran radicales y que se habían conculcado todas las libertades con las que uno puede distinguir una democracia"
With Maduro out, the Venezuelan opposition must come together.
Maduro stole a fraudulent election. Now the rightful leaders - chosen by Venezuelans - should govern.
It's time for leaders chosen by the Venezuelan people - not generals, not judges, not Chavistas like Delcy Rodriguez - to build Venezuela back to its once great glory.
TRUMP PRESS CONFERENCE
My opinion:
✅ IMPECABLE military operation
❌ BIZARRE political plan
- Assume we have not seen anything yet as to the viability of the transition. This has very low probability of flying as it was recklessly explained. Let’s see if this gets cleared up in the hours to come.
- Oil companies do not operate in a vacuum and we are years from significant volume increase. Regulations and contracts matter as U.S. oil companies are publicly traded companies with shareholders who will demand rational investment decisions.
- Counter to what @POTUS just stated, @MariaCorinaYA is the most respected politician in the country and @EdmundoGU is the President the majority Venezuelan voted for.
- Venezuela is broke and needy, but it is not about to surrender to absurd whims, even those of someone who has finally captured a man the U.S. has know for years was a narco and a threat to the region.
I genuinely hope @SecRubio and others clarify this unacceptable situation. The term “bizarre” doesn’t even begin to describe what we just heard.
Venezuela has a leader and her name is @MariaCorinaYa. She has earned the respect, love and following of millions of Venezuelans through decades of hard work and great sacrifice. Venezuela voted for her in 2024. Remember that fact and share, share, share.
HASTA AHORA - 3:30 AM (Vzla). Reporte de bombardeos en Venezuela:
- Base aérea La carlota
- Base aérea de Barlovento (Edo. Miranda)
- Fuerte Tiuna
- Puerto de La Guaira
- Base Naval Militar de La Guaira
- Cuartel de la Montaña (4F)
HASTA AHORA - 3:30 AM (Vzla). Reporte de bombardeos en Venezuela:
- Base aérea La carlota
- Base aérea de Barlovento (Edo. Miranda)
- Fuerte Tiuna
- Puerto de La Guaira
- Base Naval Militar de La Guaira
- Cuartel de la Montaña (4F)
Leí comentarios de varios con dudas. El servidor público siempre debe rendir cuentas, por eso este video.
También vi trolls y bots de la dictadura y alacranes. No dejemos que una mentira dicha mil veces se convierta en verdad.
Feliz año y con el foco en la libertad para Vzla.
Honré la democracia ejerciendo el derecho al sufragio.
Sueño con que el voto en Venezuela tenga la misma garantía que tiene en Chile.
Este país, que ya es parte de mi corazón, hoy decide sus próximos 4 años.
VAMOS #CHILE 🇨🇱 #PresidencialesChile2025#Elecciones