Igual que yo a ti, no quiero soltarte jamás. ── Sin borrar su sonrisa en ningún momento, alzó un poco su cabeza para dedicarse a mirar al mayor.── ¿Cómo has estado?
Y yo uno tuyo, mi pequeña. Siempre me haces sentir bien.
——murmuró a su vez para no molestarla con la cercanía de su voz, todavía manteniendo esas suaves caricias sobre su cabello con el objetivo de reconfortarla——.
Si fuese por mí, te abrazaría siempre.
——La acuna inmediatamente entre sus brazos en cuanto puede hacerlo, colocando una mano protectora sobre su espalda mientras que la otra acaricia suavemente su cabello——.
Te pondrás mejor, mi niña, lo prometo.