"Mentir constantemente no tiene como objetivo hacer que la gente crea una mentira, sino garantizar que nadie crea en nada. Un pueblo que ya no distingue entre la verdad y la mentira no puede distinguir entre el bien y el mal: un pueblo privado del poder de pensar".
Hannah Arendt
¿Cuántos hombres hacen falta para montar una bombilla? Probablemente uno.
¿Cuántos hombres hacen falta para denunciar una vi0lacion? No sé, pero por ahora sabemos que más de 57.
Not all men but always a man
@Guadalufoxx1983 Las feministas jamás hemos aceptado esa impostura. En realidad las mujeres que -desde una posmodernismo woke- defendían la ideología queer son aliadas de los varones y traidoras a las mujeres
Entérate bien que está claro que el feminismo no es lo tuyo.
"La izquierda nos ha decepcionado"
Señores y señoras, en España NO hay izquierda desde el año 2000 cuando Julio Anguita dejó de coordinar Izquierda Unida.
𝗘𝗟 𝗖𝗢𝗡𝗦𝗘𝗡𝗧𝗜𝗠𝗜𝗘𝗡𝗧𝗢 𝗡𝗢 𝗦𝗘 𝗖𝗢𝗠𝗣𝗥𝗔
Nos unimos contra la explotación sexual, la prostitución y la trata de mujeres y niñas.
Y la lucha sigue, en unos días las abolicionistas tenemos una cita:
📍II Congreso Estatal Abolicionista
🔥🗓️ Sábado, 3 de octubre, en Sevilla
Si estás interesada, ¡in̲s̲c̲r̲í̲b̲e̲t̲e̲ a̲q̲u̲í̲:
https://t.co/xUEGuDk8rE
#ElConsentimientoNoSeCompra
#IICongresoEstatalAbolicionista
#ElFeminismoEsAbolicionista
Este 23 de septiembre queremos poner la trata a la vista.
En Fuente Dorada podrás recorrer una exposición visual para entender cómo funciona el circuito de la explotación sexual: captación, engaño, deuda, control, demanda y negocio.
Every glib, arrogant, virtue-signalling celebrity who’s broadcast the lie that kids will kill themselves if not allowed to transition deserves to have this read aloud to them non-stop through a megaphone for a year.
La formidable lucidité de J.K. Rowling.
🔹Si vous pensez que la liberté d’expression est pour vous mais pas pour vos adversaires politiques, vous êtes illibéral.
🔹Si aucune preuve contraire ne peut changer vos croyances, vous êtes un fondamentaliste.
🔹Si vous pensez que l’État doit punir ceux qui ont des opinions contraires, vous êtes un totalitaire.
🔹Si vous pensez que les opposants politiques doivent être punis par la violence ou la mort, vous êtes un terroriste.
Como feminista no puedo aceptar la prostitución, la gestación surrogada, el velo o que se pueda cambiar de sexo a voluntad. Si aceptas todo eso llámate neoliberal, posmoderna, socialdemócrata, ultraderechista o como prefieras, pero feminista no.
Lo de los médicos echándonos constantemente la bronca vais a tener que explicármelo despacio y con dibujitos.
Nos echan la bronca por haber tardado en ir a urgencias.
Nos echan la bronca por ir a urgencias sin ser necesario.
Nos echan la bronca por consultar a la IA para autodiagnosticarnos y medicarnos.
Cuando la realidad es que:
Si no somos médicos para diagnosticar ni para medicarnos tampoco para saber cuándo ir a urgencias o cuándo no.
Los médicos de familia dan citas para semanas y los especialistas para meses o años.
Por qué los que más sabéis de todo esto no echáis la bronca a quienes destrozan la sanidad pública y nos dejáis intentar sobrevivir en paz?
Y el último recadito: la sanidad no es gratis, la pagamos todos
“Dado que los roles de género son una construcción social y el feminismo lucha contra esos estereotipos, la única forma no sexista de definir a la mujer es a través de la biología. De lo contrario, estaríamos volviendo a la idea de que ser mujer es algo basado en comportamientos+
Se puede decir más alto pero no más claro y se puede añadir que todo el rato abusó del autoritarismo y la censura,del señalamiento y la violencia que fue una mininstra odiosa,victimista y gritona https://t.co/OgieUSeyJp además es una mentirosa con el síndrome de la abeja reina
Irene Montero se vuelve a presentar, y a la presidencia en 2027, nada menos...
Y lo hace con el mismo discurso de siempre: que viene de los de abajo, que va a pelear contra los de arriba, que el feminismo es la herramienta y que esta vez sí va a cambiar la vida de la gente. Paz, casa, trabajo. Suena bien. El problema no es que suene bien. El problema es que ya estuvo dentro, ya tuvo ministerio, ya tuvo presupuesto, ya tuvo mayoría para sacar leyes, y lo que salió de ahí no se puede contar como si fuera un PowerPoint.
Empieza por lo que más duele, porque es lo más concreto. Después de La Manada, mucha gente —y con razón— quería una ley que dejara claro una cosa: si no hay un sí, hay delito. No hace falta que la mujer salga destrozada para que cuente como agresión. Eso es lo que vendió el solo sí es sí. El consentimiento en el centro. Quien se opusiera, machista. Hasta ahí, el eslogan.
Lo que no contaron en las ruedas de prensa es cómo se escribió esa ley. Para meter en el mismo saco el tocamiento y la violación con violencia, tuvieron que bajar las penas mínimas. El Consejo General del Poder Judicial se lo dijo antes de aprobarla: si bajas el suelo de la pena, los que ya están condenados van a pedir que les apliquen la norma nueva, porque en España la ley penal más favorable al reo se aplica hacia atrás. No es un truco de la derecha. Es el Código Penal. Ellos lo llamaron propaganda. Salió la ley. Y pasó exactamente eso.
Más de mil doscientas condenas revisadas a la baja. Ciento veintiséis tíos que salieron antes. Entre ellos, gente de La Manada, que era precisamente el caso que habían usado para justificarlo todo. El Supremo no se inventó nada: dijo que si el legislador baja el mínimo, el juez no puede mantener el mínimo viejo por las buenas. Irene Montero no dijo “nos equivocamos en la técnica”. Dijo que los jueces eran fachas con toga. O sea: el diseño era suyo, el destrozo lo pagaron las víctimas, y la culpa era de quien aplicaba la ley que ella misma había hecho. Luego el PSOE, con el PP, tuvo que parchearla a los seis meses. Y ni siquiera ahí se acaba, porque para los hechos de aquellos meses la versión intermedia sigue beneficiando al condenado. Cuatro años después todavía hay rebajas. Eso no es un titular viejo. Es gente que denunció y vio cómo el Estado le recortaba la condena al tipo.
Eso sola ya basta para no hablar de “gestión valiente”. Pero no fue lo único.
La otra gran bandera fue la Ley Trans. La promesa era despatologizar: que una persona trans no tuviera que pasar por un psiquiatra para que el DNI coincidiera con cómo se vive. Se puede discutir ese punto con seriedad. Lo que no se puede es fingir que la ley solo hacía eso. Lo que hizo fue convertir el sexo registral en una declaración de voluntad, a partir de los dieciséis, sin informe médico. En dos años pasaron de poco más de mil cambios al año a más de diez mil. La mayoría, de hombre a mujer en el papel.
Había feministas —no de Twitter, de toda la vida— que decían: si el sexo deja de ser una categoría material, se resquebrajan los espacios que se reservaron para mujeres por una razón física y de seguridad. Cárceles. Refugios. Vestuarios. Deporte. Listas y oposiciones. El 8 de marzo se partió. Una parte del movimiento le pidió la dimisión. Ella eligió no oírlas. Hoy hay casos que ya no son teoría: maltratadores que mueven el procedimiento, presos varones pidiendo módulo de mujeres, el celador de Olot —el que mató a once ancianos— iniciado el cambio y trasladado. Puedes estar a favor de los derechos de las personas trans y, al mismo tiempo, admitir que una ley mal cerrada le abre la puerta al que quiere usarla. Eso es lo que pasó. Y las que avisaron se quedaron fuera del feminismo oficial.
Mientras tanto, lo que sí era de las de abajo se quedó sin ley. Ella misma, al salir del ministerio, reconoció lo que no había salido: la trata, la prostitución, el derecho al cuidado. O sea, las mujeres que no dan titular de diversidad, las que están en un piso, las que cuidan sin sueldo, las que no encajan en la campaña. Esas no tuvieron ministra. Tuvieron eslóganes.
Porque dinero sí hubo. El ministerio pasó de ciento ochenta millones a casi seiscientos. Campañas millonarias. El 8M con canción. El hombre blandengue. “In Spain we call it igualdad.” Ejecutaron el presupuesto, sí. La pregunta no es si se gastó. La pregunta es qué compró. Los asesinatos de mujeres a manos de la pareja o la expareja no se vinieron abajo de forma clara. Un año baja, otro sube, 2023 fue especialmente feo. Las pulseras que tenían que avisar si el maltratador se acercaba acabaron en un sistema que fallaba, con un contrato barato de su etapa que luego reventó. Si el ministerio existe para que una mujer no muera y un agresor no salga antes, el resultado no se mide en notas de prensa.
Y luego está la frase con la que construyeron Podemos: los de abajo contra los de arriba. Irene Montero viene de Moratalaz, fue cajera, militó en la PAH, eso es verdad y no hay que negarlo para hablar en serio. Lo que también es verdad es lo que vino después. Chalet en Galapagar, seiscientos mil euros, parcela enorme, seguridad en la puerta. Sueldo de eurodiputada de más de ciento treinta mil al año. Cuando les señalaron la contradicción, la respuesta fue que de izquierdas no es vivir mal, que lo incoherente sería querer que los demás vivan en la mierda. Vale. Entonces no uses a “los de abajo” como si siguieras en el desahucio. Estás pidiendo el Gobierno desde una vida que la mayoría no va a tocar nunca. El discurso de clase no es un disfraz que te pones el sábado en un acto.
Dónde no estuvo, en cristiano: no estuvo cuando había que asumir el destrozo del sí es sí. No estuvo cuando una parte del feminismo le dijo que estaba borrando a las mujeres. No estuvo con las prostituidas ni con las de la trata. No estuvo a pie de las que dependían de que la pulsera funcionara. Estuvo en el Congreso, en las cámaras, en Bruselas, y ahora otra vez en un escenario diciendo que hay que devolver lo robado y poner el salario mínimo en mil ochocientos y la jornada en treinta horas. Como si el problema de su paso por el poder hubiera sido no haber prometido lo bastante alto.
No hace falta tratar a la gente como si no entendiera las leyes. La gente entiende perfectamente esto: le dijiste que ibas a protegerla y soltaste agresores. Le dijiste que el feminismo era para todas y dejaste fuera a las que no compraban el dogma. Le dijiste que venías contra la casta y te instalaste. Y ahora pides otra vez el voto con las mismas palabras, como si esos años no hubieran pasado.
Eso es lo que hay que poner sobre la mesa. No un currículum de notas y becas. Lo que hizo cuando tuvo el boli.
Estar en contra de un genocidio, no es posicionarte políticamente.
Es ejercer de humano.
En todos mis años de estudio dedicados al #AcosoEscolar, una de las lecciones más claras que tengo es que, adoptar la equidistancia entre un matón y su víctima, es estar del lado del matón.