Tener una pareja emocionalmente inteligente es un privilegio silencioso, pero inmenso. Puedes hablar sin temor, llorar sin sentirte débil, mostrarte sin máscaras. No hay gritos, ni castigos de silencio, ni juegos sucios. Hay escucha. Hay pausa. Hay manos que sostienen, no que hieren. Alguien que no te arregla, pero te abraza mientras te reconstruyes. Eso... eso es amor de primer nivel.