No es que la vida sea injusta…
Es que tú sigues esperando que sea fácil.
La vida premia al que se levanta cuando nadie lo ve, porque los que avanzan no son los que tienen suerte, son los que no se detienen.
Pensó que lo iban a atropellar, luego pensó que un malandrín le iba pegar y después pensó que la policía lo iba a confundir, demasiada adrenalina en pocos segundos.