Abelardo de la Espriella, a rightwing populist outsider who calls himself ‘The Tiger’, is the frontrunner in Colombia’s presidential run-off on June 21. John Reed explains why he is the favourite to win.
COMUNICADO
Bogotá D. C., 7 de junio de 2026. Desde el comienzo de la campaña electoral, he respetado estrictamente las reglas democráticas y la transparencia con la que se debe informar a la opinión pública del cumplimiento de las mismas.
En mi condición de candidato presidencial por el Pacto Histórico y la Alianza por la Vida, comunico a la opinión pública que, una vez terminados los escrutinios,
reconozco los resultados de la primera vuelta de la elección presidencial.
A mi si me parece una falta de logistica de la campaña del pacto que deje salir a la vicepresidenta a decir que solo hizo hasta 8vo, teniendo la San Jose que en 15 dias la puede graduar de Neurocirujana. Mal ahi
🕊️ En La Habana, durante el proceso de paz, Cepeda nunca fue parte de la delegación del gobierno. Según fuentes directas del proceso: “Él estaba para acompañar las propuestas de las Farc”. Tenía línea directa con Iván Márquez, que era inaccesible para los propios negociadores.
📸 : Archivo particular
Siempre recordar:
Alias el Zarco Aldinever asesino de Miguel Uribe Turbay era gestor de paz de Petro y tenía las ordenes de captura suspendidas por la Fiscalía el día que atentaron contra Miguel en Bogotá.
La paz total asesinó a Miguel.
Mi abuelastro Aaron Sherrin (2do esposo de abuela), hizo parte de D-Day, invasión Aliada para liberar a Europa de garras Nazis. Durante 1 año peleó casa por casa; de Francia hasta llegar a Alemania. Judío nuevayorkino, huérfano, mintió sobre su edad (a los 16) para poder pelear.
El plan de gobierno de Cepeda menciona 23 veces la palabra constituyente y propone textualmente hacer una asamblea nacional constituyente (página 138). El petrismo se inventó esta locura de propuesta y ahora espera que creamos en su promesa de frenarla en plena campaña.
🇨🇴 | AHORA — El ex Canciller del gobierno de Gustavo Petro, Álvaro Leyva, publica una carta pidiéndole a la familia del actual presidente colombiano que lo contengan tras los resultados de la segunda vuelta electoral por temor a que Petro decida quitarse la vida.
Muy fuerte.
¿De verdad alguien cree que porque en campaña se "bajan” de una constituyente ya hay motivo para confiar? Les recuerdo que Petro ya lo había firmado en mármol en una campaña anterior y no le importó incumplirlo. La constituyente sigue siendo la propuesta más riesgosa de Petro.
Atención: El gobierno del presidente @petrogustavo se desmonta de la idea de promover una Asamblea Nacional Constituyente. En minutos, el comité promotor oficializará el anuncio. Vía @BluRadioCo
Por qué fracasó la campaña de Cepeda.
Cepeda va a perder la segunda vuelta. La última encuesta de Atlas confirma la ventaja de Abelardo, pero eso no es lo más grave para él. Las segundas vueltas existen precisamente porque una elección puede cambiar. El problema es que después del golpe de la primera vuelta, Cepeda no solo no corrigió, sino que profundizó en sus errores.
Hace un par de meses, cuando Mamdani ganó en Nueva York, pensé que Cepeda iba a copiar esa campaña. No me gusta Mamdani, pero hay que reconocer que su campaña fue muy buena: colores vivos, tipografías con personalidad, referencias a Nueva York, a Bollywood y a la cultura callejera. Además, una máquina digital que inundó las redes con clips de diez segundos y una capa social que volvió cool apoyarlo. El fenómeno “Hot Girls for Zohran” era absurdo, divertido y eficaz: convertía a un socialista radical en marca cultural, le quitaba solemnidad y miedo, lo sacaba del panfleto y lo metía en el feed.
Cepeda tuvo la oportunidad de hacer algo parecido. Pudo dejar de parecer una amenaza y empezar a parecer una persona. Podía humanizarse, volverse menos rígido, menos solemne, menos amargado. Pudo aparecer riéndose, improvisando, hablando de fútbol, comida, familia, música, cualquier cosa que lo sacara del libreto ideológico. Pudo venderse como una especie de Shrek (un monstruo con su corazoncito), pero dejó pasar la oportunidad.
Cepeda siguió siendo Cepeda. La misma cara larga. La misma mala vibra. El mismo tono de sermón. La misma campaña aburrida. La misma estética de poster universitario de bajo presupuesto. Sus piezas gráficas parecían comunicados sindicales diseñados con WordArt de los 90: letras de colores, fondos blancos, diseño plano, cero emoción, cero identidad. Y eso importa porque una campaña fea transmite desorden, vejez, burocracia y, sobre todo, incapacidad. Incapacidad de armar los mejores equipos y de estar a la altura de los tiempos.
Además, se quedó en la plaza pública cuando la campaña estaba ocurriendo en el celular. Siguió hablándole a los convencidos, como si su tarea fuera mantener encendida la mística petrista, y no salir a buscar votos donde no los tenía. No fue a incomodarse. No conquistó audiencias nuevas. No entró a formatos populares. No entendió que un podcast, un stream o un clip viral pueden mover más gente que diez discursos leídos en tarima.
Otro error fue creer que ya era presidente. Actuó con aire de coronación y no de campaña. La primera vuelta lo despertó de golpe, y en lugar de reorganizarse, entró en pánico y en furia. La controversia por la camiseta de la Selección Colombia fue el ejemplo perfecto. En un país emocionado por el mundial, salir a regañar a quienes se ponen la camiseta era regalarle a Abelardo el contraste ideal: Abelardo feliz, sonriente, de amarillo. Cepeda molesto, solemne, señalando con el dedo.
Despreciar a Westcol fue igual de torpe. Puede gustar o no gustar, pero su comunidad es una plaza pública digital. Es el streamer más grande de Colombia. Cepeda necesitaba entrar a ese audiencia, no despreciarla. Necesitaba hablarles a esos jóvenes, no confirmarles que la izquierda los mira por encima del hombro.
También le faltó transmitir tranquilidad institucional. La propuesta de la constituyente, el tono amenazante después de la primera vuelta, no reconocer el resultado electoral y una fórmula vicepresidencial que no ampliaba hacia el centro reforzaron el mismo miedo. Cepeda nunca logró demostrarle al país que sus temores eran infundados.
En teoría, Cepeda todavía podría remontar. Pero remontar exige una virtud que él no ha mostrado: capacidad de adaptación. Cepeda no parece un candidato dispuesto a escuchar, corregir, ceder, modularse o cambiar de rumbo. Es un político dogmático, tozudo, intransigente, rígido y encerrado en sus certezas. Y una campaña así difícilmente cambia. Por eso Cepeda no va a cambiar. Y por eso no va a ganar. Afortunadamente.
La coincidencia entre el escrutinio y el preconteo es del 99,94%. La diferencia es inferior a 13 mil votos.
Lo del domingo en la noche por parte del gobierno fue inaceptable. Una peligrosa pataleta.
Mucho dicen que en 4 años no nos volvimos Venezuela, pero eso es más mérito de nuestras instituciones que de falta de abusos: los estados de excepción que se cayeron, los impuestos puestos por decreto que se tuvieron que suspender…