Esto deja una pregunta: qué hacemos cuando empiezan a faltar quienes sostuvieron tanto la memoria colectiva. Tal vez la única respuesta posible sea hacernos cargo de continuarla. Hasta siempre, Taty.
Eternos los laureles del movimiento de mujeres y el feminismo argentino. Gracias a todas las compañeras que ponen la cabeza y el cuerpo para cambiar el estado de cosas