Abelardo De la Espriella anunció en campaña una disparatada política exterior y sectores sensatos de la derecha y del centro no creyeron que cometiera tales desvaríos y votaron por él. Ahí tienen, en par patadas le dijo a Marruecos que le reconocía la soberanía sobre el Sahara Occidental y a Israel sobre los Altos del Golán y llamó a Estados Unidos para que se embarcara en operaciones militares directas en territorio colombiano y a renglón seguido rechazó la ayuda de varios países que querían socorrer a Colombia en la tragedia humanitaria por puro capricho ideológico. Mañana no sabemos que otra cosa se le ocurrirá
En una semana, Abelardo nos sacó de la Ruta de la seda; reconoció la soberanía de Marruecos sobre el Sahara Occidental; de Israel sobre los Montes de Golán y ahora permitirá “acciones militares” con Estados Unidos.
No es política soberana, es hacerle caso a Trump y a Israel.
Abelardo de la Espriella lo acaba de decir nuevamente en La W: recortaría decenas de entidades públicas, dejando a miles de familias sin empleo; impulsaría el fracking “a lo que dé” y tumbaría la reforma pensional.
No es exageración. Es su programa.
Están advertidos, colombianos: detrás del discurso de “orden” viene el ajuste contra los trabajadores, el medio ambiente y los derechos sociales.
Vos no te podes comer un penal en una hpta final de esa manera tan irresponsable…
En esta final ningún jugador estuvo a la altura de la grandeza de nacional, mucho menos su técnico.
- Dolarizar la economía
- Bases militares gringas en Colombia
- Soy "ciudadano norteamericano y Republicano"
- Que Estados Unidos se anexe Cuba y Venezuela
Vamos a elegir Presidente de Colombia o al capataz de Trump.
Hay que ser muy imbecil para defender a Maduro.
Hay que ser muy imbecil para creer que la intervención estadounidense persigue la Justicia y el restablecimiento del orden.
Imagínate levantarte, saber que invadieron un país vecino y lo primero que se te ocurre es pedir lo mismo para nuestro país.
La gente no tiene concepto de nada, el odio les nubla hasta la más mínima capacidad de pensar.