Experiencia es tener tu Bar-Cafe en Roma al que vas todos los días. Un negocio familiar.
Vas en la mañana, pides un cappuccino y el barista te lo da mientras putea a sus hijas por atender mal el negocio. A ti te putea por conjugar mal los verbos.
Vas en la tarde, pides un cappuccino y el barista te putea porque ya no es hora. Te da un espresso en su lugar y te habla de política.
Vas en la noche, pides un café y el barista te putea porque ya no es hora de café. Te da un Aperol en su lugar y te habla de Calcio. Si no eres fan de la Roma, también te putea.
El café, el Aperol, la puteada, la tertulia y la clase de italiano cuesta 2 euros.
Cosas que sobran en Madrid:
- Salones de juegos.
- Patinetes eléctricos.
- Tiendas de souvenirs horribles.
- Sitios virales de “gofres”, tartas, etc.
- Pisos carísimos que resultan ser bajos.
Cosas que no sobran:
- Librerías.
Ojalá tengas fotos en las que salgas mal que te hizo alguien que te quiere y ojalá tengas recuerdos y no postales idénticas en las que podrías estar triste-contenta-en tu pueblo-en nueva york-en la casa del vecino siempre con el mismo perfil sin imperfecciones.
Amo el verano por mil cosas pero sin dudarlo ni un instante lo amo porque paso mucho tiempo con gente que quiero (y no hay nada más valioso en el mundo que eso).
«Roma, la ciudad desconocida pero amada en la imaginación, se convirtió en la ciudad de la nostalgia. Así me convertí en una viajera sentimental», Vernon Lee.
Kim y khloe Kardashian, Jessica Chastain, Ana Obregón y ahora Lily Collins. Cada día más famosos nos escupen en la cara diciéndonos que las pobres van a acabar pariendo los hijos de los ricos. Ya ni siquiera la maternidad se escapa de las garras del capitalismo y el clasismo