Te amo, Latinoamérica. Algún día estaremos llenos de gente que te ame de verdad y que no quiera entregarte a EE. UU. con la excusa de que “son una potencia mundial y pueden ayudarnos” y bla, bla, bla. Mientras tanto, a resistir y a cuidarnos entre nosotros...
Declaración política:
LA ENTREGA DE NUESTRA SOBERANÍA A ESTADOS UNIDOS
Lo advertimos: el ciudadano estadounidense Abelardo de la Espriella pretende entregar nuestro gobierno, nuestro territorio y nuestra soberanía a los intereses estratégicos de Estados Unidos.
Con el anuncio realizado por el secretario de Guerra de Estados Unidos comienza una nueva y grave etapa, en la que Colombia corre el riesgo de dejar de ejercer plenamente su soberanía y convertirse en un laboratorio geopolítico y en una plataforma de operaciones militares estadounidenses para toda la región, sin los controles democráticos, constitucionales e institucionales que corresponden a una nación soberana.
La invitación formulada por De la Espriella constituye un acto de extrema gravedad política y una renuncia inadmisible al principio de soberanía nacional. Ningún gobierno puede disponer del territorio colombiano ni permitir la presencia o el tránsito de tropas extranjeras al margen de la Constitución y de las instituciones de la República.
El artículo 173 de la Constitución Política es inequívoco:
“Corresponde al Senado permitir el tránsito de tropas extranjeras por el territorio de la República.”
La soberanía de Colombia no se negocia, no se entrega y no puede quedar subordinada a los intereses militares de ninguna potencia extranjera. Defenderla es defender la dignidad de la Nación, la independencia de la República y el derecho del pueblo colombiano a decidir libremente sobre su territorio y su destino.
Votaron por la guerra quienes están más alejados de ella. Este país tiene memoria, pero no tiene empatía, y lo que no nos toca no nos importa. A Colombia no la mata la ignorancia, la mata el inhumanismo.
Vivan su feminidad con descaro y amplitud.
Cuestionen, ocupen espacios, hagan ruido, expresen opiniones, defiendan sus ideales y alcen cabeza; pq una mujer sobrada y arrogante es un hombre promedio
Recuerden siempre q ninguna mujer sumisa ha hecho historia,existimos pq resistimos
Cuánta gente a mí alrededor que dice: "yo antes leía, dibujaba, veía cine, buscaba noticias y ahora es que no me da la cabeza"
El trabajo asalariado nos despoja de nuestro ser, nos agota y nos va aplanando el cerebro hasta ser complacientes y conformistas.