¿CERRAR CICLOS? Nos vendieron la idea de que “cerrar ciclos” es bloquear, tirar fotos, borrar chats y fingir que nada ocurrió. Pero la vida no funciona como la papelera de reciclaje de una computadora. Lo vivido no se elimina, se integra. Hay cosas que no se pueden tirar al olvido, porque también fuiste tú mientras pasaban. Y aunque hoy te duelan, también te formaron.
Al terminar el año, muchos sienten prisa por “resetear” la vida: nuevas metas, nuevos hábitos, nuevas relaciones. Y en esa urgencia de renovación se les olvida lo esencial: no se trata de borrar la versión anterior de ti, sino de reconciliarte con ella. No niegues al que fuiste mientras sobrevivías con las herramientas que tenías. Puede que hoy tengas más conciencia, más información, más fe, pero en ese momento hiciste lo que sabías.
Cerrar un ciclo no es decir “aquí no pasó nada”, es tener el valor de decir: “aquí pasó mucho, aquí me rompí, aquí me equivoqué, aquí también amé, aquí aprendí, y aunque ya no quiero seguir viviendo así, no voy a odiar al que fui”.
Si desprecias tus versiones pasadas, siempre vivirás en guerra con tu propia historia.
¿Capisci?
#danielhabif
Tofig Aliyev, de Azerbaiyán, realizó el primer salto mortal completo del mundo en los Juegos Mundiales de China.
Un "full-full-full" es un triple salto mortal hacia atrás con una rotación de 360° en cada voltereta.
Cuando haya terminado la tempestad, fíjate quién sigue a tu lado, quién preguntó cómo estabas o si necesitabas algo. Revisa bien el teléfono para dejar claro quién llamó, quién escribió y quién no. Así sabrás quiénes dijeron que estarían contigo en las malas y lo cumplieron.
Queridos, estos momentos de adversidad siempre actúan como un filtro, porque revelan la verdadera naturaleza de nuestras relaciones. Los tiempos difíciles son un espejo que no miente y muestra claramente quiénes valoran nuestra compañía y bienestar a pesar de estar mal. No es solo una cuestión de recordar quién estuvo físicamente presente, sino quién te brindó su apoyo emocional genuino, quién extendió una mano cuando tu mundo parecía desmoronarse.
No podemos olvidar que la amistad y la lealtad son piedras angulares de la vida, pero, a menudo, estas cualidades se proclaman con facilidad, aunque solo se comprueban en los momentos de adversidad. Es muy fácil declararse amigo y estar presente en momentos de alegría y celebración. Sin embargo, el verdadero testamento de la amistad se manifiesta cuando todo va mal, cuando la presencia y el apoyo requieren más que solo palabras.
el otro no te debe comprensión absoluta, pero siempre es bueno saber que tiene intenciones de escucharte con sinceridad y apertura. No es tanto la idea de comprendernos, sino de acompañarnos.