Algo que no tolero de las personas es que no acepten sus errores, que prefieran victimizarse con tal de no disculparse o peor aún, hacerte sentir tan culpable al punto de que seas tú quien pida perdón.
Me encanta la gente que puede dejar de lado su orgullo, disculparse y cambiar realmente su comportamiento.
Esa conciencia, responsabilidad e inteligencia emocional son muy atractivas.