Parir no te convierte en matrona.
Igual que tener apendicitis no te convierte en cirujano, pincharte insulina no te convierte en enfermero ni cantar te convierte en cantante.
A veces solo tenemos que dejar que las cosas fluyan por si solas y confiar en que todo tiene que salir bien, porque en esta vida esperas lo que no pasa y pasa lo que no esperas.
Esta escena siempre, siempre será de mis favoritas porque refleja perfectamente el hecho de que las personas valoramos muchísimo más que hayan estado atentos a los 'detalles' y a qué nos gusta más que regalar algo ostentoso.