Un bebé es encontrado sobre un paso a nivel. Una historia de desafectos, feminismo de verdad, amores prohibidos y mucho perdón. Basado en hechos reales en la España rural del siglo XX. Y la he escrito yo 🤗 https://t.co/FUdw1R29pF
Unos pies descalzos.
Unos pies descalzos en el AVE.
Unas voces que tapan las voces de tus auriculares.
Una conversación eterna a gritos en el autobús. O en el tren. O el avión.
Unos calcetines que se asoman entre asientos.
Unos agudos que desafían la resistencia de tus tímpanos en el vagón del silencio.
Un olor persistente a hamburguesas sin estar en un McDonald's.
Y comienzas a mover el culo con insimulada impaciencia sobre la silla desvencijada que hace 34 años era el asiento de tren más cómodo de Europa. Te preguntas qué ha ocurrido para que tu alrededor se haya degradado tanto en poco más de una generación. Porque antes sabías, sólo con subir el primer peldaño de las escaleras del AVE, que vivías en el primer mundo. Ahora te planteas cómo has caído al tercero sin transición alguna.
Pero, no te engañes, claro que la habido transición, otra cosa es que tú no hayas querido verla o que, simplemente, no hayas sido consciente. Porque ese abismo de olores imposibles, pelos sucios, zapatos fuera de los pies o voces que ni en la Scala, no te absorbe de un día para otro. Llega tras un arduo trabajo de vulgarización social. Es el pico y pala de la ordinariez. La aprobación entusiasta de la zafiedad. La ovación cerrada a la chabacanería.
Al tiempo has asistido a la reprobación histérica de la clase y la cortesía. Se ha censurado el arreglarse, la ducha diaria, que las mujeres se maquillen y los hombres no parezcan recién salidos de dormir en un cajero junto a Rafa Mayoral.
Te has acostumbrado a la condena al ostracismo de aquellos que exigen respeto, no sólo en el trato, sino también en la presencia. Porque una presencia cuidada denota respeto hacia el que comparte tu espacio en la oficina, pero también al que te espera en el bar.
Y así, el primer día que ves unos pies con uñas que piden tijeritas, reposando sobre el asiento del tren, te haces cruces; el segundo, miras con desprecio; el tercero, suspiras, y, a partir del cuarto, sabes que está todo perdido. Porque a ti te enseñaron modales, pero también tienes lo que se conoce como mala hostia, así que te diriges hacia el sujeto que atenta contra la urbanidad más básica y le pides, con toda la educación que tu escasa paciencia te permite, que se calce. Y te mira como si hablaras en arameo. A veces te hace caso; otras, no. Si la respuesta es negativa, te vas a buscar al interventor y le exolicas lo que para ti es intolerable, pero te responde que él no puede solucionar nada. Y nadie te apoya. Todos los demás pasajeros callan. Por miedo o porque creen que eres una exagerada, una clasista, una trastornada que busca movida. Y es justo en ese momento cuando ves que hemos perdido: si el civismo se convierte en algo excepcional y la autoridad no se ejerce, definitivamente ya somos tercer mundo. Recuperar lo perdido es una tarea demasiado ardua como para ser abordada con éxito inmediato.
Así que juras en todos las lenguas muertas y te remueves otra vez sobre ese asiento de vagón que ya es más parecido a un vagón de la India que a la España que conocimos, te pones los auriculares, añoras lo perdido y rezas para que el tren llegue a tu destino sin descarrilar.
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Al no tener licencia el piso, Hacienda multa al propietario y le retiene la nómina
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La España de Sánchez
El desgarrador zascazo a la progre en pvto directo.
"Trae a tus hijos aquí si tienes cojones y no hablando ahí pintaita en el plató"
Que rule xD, #todosconceuta
@ghervera Igual lo super la invasión de Ceuta? Con el blindaje del observatorio de Yepes para que esta escoria de presidente vea el eclipse? Podéis ver el eclipse sin gafas porque ya estáis ciegos
Manual para interpretar los titulares de la prensa corrupta:
Cambio climático = Pirómano
Joven = Moro
Fijos discontinuos = Parados
Fascista = Patriota
Gente de paz = Terroristas
Ultraderecha = Gente normal
Migración = Invasión
Delito de odio = Decir la verdad
Solidaridad = Endofobia