Tú no quieres niños en el hotel, ni en la piscina, ni en el restaurante.
Yo no quiero gente como tú con vida caminando hacia la nada sobre el mundo.
¿Qué hacemos? ¿Cómo lo arreglamos?
“La profundidad es un lujo.
Terminar un libro. Conversar sin un teléfono sobre la mesa. Dedicar más de diez minutos a reflexionar sobre un problema. Escuchar un álbum completo. Escribir sin interrupciones. Estar en un lugar sin sentir la necesidad de publicarlo.
En un mundo que vende distracción masiva, la atención sostenida se ha convertido en el privilegio de quienes deciden. Y viven.“