¿Sabéis lo que más miedo me da del caso de las niñas de Moguer? Que NINGUNO de los padres de las niñas que agreden ha pedido perdón por el comportamiento de su hija. Que vean esas imágenes y no se les rompa el corazón al pensar por qué su hija es capaz de hacer eso.
Fabián Ruiz se cruzaba con su madre en los pasillos del Betis. Ella limpiaba. Él entrenaba. Los dos sabían lo que significaba estar ahí.
Fabián Ruiz Peña nació en Los Palacios y Villafranca, un pueblo de Sevilla de 40.000 habitantes. Sus padres se separaron cuando él era pequeño y su madre, Chari, sacó adelante a tres hijos sola. Cuando el Betis lo fichó para su cantera, el club ofreció a su madre un trabajo fijo como limpiadora en las instalaciones como parte del acuerdo. Chari aceptó. Era un empleo estable, seguro, suficiente.
Lo que nadie calculó fue el momento en que los dos coincidieran en los mismos pasillos. Fabián admitió años después que en aquellos años sentía una mezcla de vergüenza y orgullo al cruzarse con su madre fregando los suelos donde él soñaba con llegar a ser futbolista profesional. Vergüenza de adolescente, la que se pasa. Orgullo de toda la vida.
Chari se graduó en Psicología mientras Fabián subía por las categorías del Betis, llegaba al Napoli, volvía a España con el PSG y se convertía en pieza indiscutible de la selección española. El hombre que España no ha perdido ni un partido en los 49 partidos que ha jugado con la Roja. El mediocentro que marcó el gol que nos metió en semifinales del Mundial.
Ella estudió. Él jugó. Los dos llegaron.
¿Cuántas madres hay detrás de cada futbolista que levanta un trofeo, y cuántas veces las vemos?
Por Don Luis Aragonés.
Por María Caamaño.
Por Manolo el del Bombo.
Por aquellos que no pudieron ver el Mundial de 2010.
Por quienes nos enseñaron que nunca se deja de creer.
Por los que soñaron con este momento durante toda una vida.
Por los que estarán en Nueva Jersey dejándose el alma en la grada.
Por los que empujaremos desde cada rincón de España.
Por el fútbol español.
Por nuestra historia.
Por nuestro orgullo.
HOY NO JUEGAN ONCE...
HOY JUEGA TODO UN PAÍS.
POR ESPAÑA 🇪🇸🇪🇸🇪🇸
Yo no sé lo que se encontraría uno paseando por el centro de Sevilla hace 30-40 años. No lo he vivido. Pero ayer, en un simple paseo, me paré a hacer recuento de lo que veía: Cheesecake, crumbl cookies, torrijas con sirope, abanicos, tortillas de patatas de sabores, bocatas de jamón a 15€, kukuchurro, souvenirs, “helado italiano”, Carrefour express…
¿Dónde está Sevilla ahí? Y porque no he abierto el melón de los AT. Que es infinito.
Dentro de nada, no existirá diferencia alguna entre pasear por el centro de Sevilla y pasear por el centro de Barcelona. La identidad completamente perdida.
El Papa sobre los abuelos:
“Hay que cuidar y acompañar a los abuelos como ellos hicieron de nosotros. No permitamos que se sientan solos ni desprotegidos.
Si no queremos la soledad para nosotros no debemos permitirla para los demás”.